La Selección Argentina dejó hasta la última gota de sudor en una batalla épica, pero el sueño del bicampeonato mundial se esfumó en el alargue tras caer 1-0 ante España.
En un partido marcado por las lesiones catastróficas de la defensa y una insólita expulsión que dejó al equipo con diez hombres, la Albiceleste resistió desde la épica, pero no bastó. El planteo mezquino y los rendimientos individuales bajísimos terminaron de sentenciar la suerte nacional en la Gran Manzana.
La heroica resistencia defensiva: Tagliafico un baluarte y las bajas letales
El andamiaje defensivo de la Scaloneta tuvo pasajes de pura valentía. La gran figura de la cancha fue Nicolás Tagliafico (8), quien borró por completo a la joven estrella Lamine Yamal mediante una marca incansable. Por su parte, Emiliano «Dibu» Martínez (7) sostuvo al equipo con atajadas monumentales, aunque una pequeña duda en la salida junto a Molina empañó su actuación en el gol español.
Gonzalo Montiel (6) cumplió un rol implacable en el mano a mano defensivo antes de salir extenuado. La gran tragedia argentina radicó en su zaga central de gala: tanto Cristian «Cuti» Romero (6) como Lisandro Martínez (6) venían cuajando un partido notable, rompiendo líneas y multiplicándose en los relevos, pero sus cuerpos dijeron basta y abandonaron el campo por graves lesiones a los 70 y antes del fin del primer tiempo, respectivamente. Más tarde, el histórico Nicolás Otamendi (6) ingresó inyectando una enorme vergüenza deportiva para sacar todo desde el fondo.
El desastre del mediocampo, la insólita roja de Enzo y el flojo nivel de Messi
La zona central fue el principio del fin. Rodrigo De Paul (4) completó un partido y un Mundial sumamente impreciso, ausente en el juego y comprometiendo pelotas clave. El punto más crítico fue la actuación deslucida de Enzo Fernández (4), quien lució completamente perdido en la contención; para colmo de males, se retiró expulsado tras una llegada torpe y a destiempo que dejó al equipo en inferioridad numérica. Alexis Mac Allister (5) quedó preso de un rol exclusivamente defensivo y jamás pudo soltarse, mientras que Nicolás González (5) aportó más entusiasmo que fútbol fluido.
En la ofensiva, Julián Álvarez (5) corrió más de 100 minutos persiguiendo al volante Rodri en una asfixiante primera presión, quedando totalmente aislado del arco. La máxima leyenda, Lionel Messi (5), padeció drásticamente el planteo replegado: se vio obligado a retroceder para recuperar el balón y no encontró socios para hilvanar jugadas de peligro, logrando activar su rebeldía recién en el segundo tiempo suplementario.
Entre los relevos, Leandro Paredes (5) no logró acomodarse al ritmo europeo y cometió faltas peligrosas, Facundo Medina (5) alternó buenas y malas en la zaga, y Marcos Senesi (sin calificar) casi se convierte en héroe sobre el cierre. Los peores ingresos fueron los de Giuliano Simeone (4), quien erró pases y perdió la marca de Ferran Torres en la jugada decisiva, y Nahuel Molina (3), calificado como el peor de la cancha tras un Mundial bajísimo y cometer un cierre defectuoso letal en el gol de la consagración ibérica. Finalmente, el DT Lionel Scaloni (5) quedó bajo la lupa por un planteo llamativo que confió la final únicamente a la épica y al corazón, desaprovechando el enorme talento de sus futbolistas.
