Un brutal cimbronazo político sacude las estructuras partidarias de la Argentina tras una contundente declaración que busca sepultar definitivamente el sistema de votación actual.
En medio de un clima de extrema tensión fiscal y realineamientos de poder, se ha lanzado una ofensiva total para erradicar las elecciones primarias, desatando una fuerte polémica nacional sobre el destino de los fondos públicos y la autonomía de las fuerzas políticas de cara al armado electoral.
«Una encuesta muy cara»: el duro reclamo del gobernador de Catamarca
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, pateó el tablero político al exigir la eliminación urgente de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El mandatario provincial disparó sin filtros afirmando que estas instancias «no le sirven a la sociedad» y que se han transformado en un mecanismo obsoleto que fracasó en su intento de robustecer las estructuras partidarias democráticas. «Hace mucho que vengo opinando que las PASO son una encuesta muy cara. No fortalecen a los partidos políticos», sentenció el dirigente peronista, reclamando un consenso amplio entre las provincias para terminar con este millonario gasto.
El jefe de Estado catamarqueño propuso que la definición de las candidaturas debe regresar de inmediato a los núcleos internos de las fuerzas mediante elecciones afiliatorias tradicionales o acuerdos políticos de cúpula. En la misma sintonía, Jalil sepultó la polémica de las polémicas listas colectoras manifestando su rechazo personal, argumentando que esa discusión también debe volver al debate doctrinario intrapartidario para blindar la identidad de cada espacio frente al electorado.
El pacto con la Nación y el milagro minero que defiende a rajatabla
Más allá de la reforma electoral, el mandatario ratificó su estricto pragmatismo institucional al confirmar su asistencia a la vigilia oficial del Día de la Independencia organizada por la administración central. «Cada vez que nos invitaron, fuimos», aclaró para justificar su fluida relación con el Gobierno nacional de Javier Milei. Esta postura colaborativa está firmemente respaldada por los números locales: Jalil reveló datos contundentes donde el 50% de los catamarqueños exige acordar con la Nación defendiendo los intereses locales, mientras que solo un 9% busca el distanciamiento absoluto y un 30% pide profundizar aún más los canales de diálogo.
Este fuerte alineamiento con las políticas de desregulación estatal se traduce en un éxito económico que el gobernador defiende a capa y espada. Jalil aseguró que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) generó un impacto demoledor y positivo en su territorio, acelerando de forma histórica las inversiones vinculadas a la actividad minera. Al concluir, el gobernador remarcó que «Catamarca se vio beneficiada por el RIGI» y advirtió que cada provincia debe evaluar su propia realidad económica y productiva a la hora de discutir las leyes clave para el desarrollo del país.
