La realidad económica de las familias trabajadoras en la Patagonia atraviesa un momento crítico que enciende alertas rojas en el sector productivo provincial.
Un exhaustivo estudio académico confirmó el severo impacto que la dinámica inflacionaria y los costos de vida generan en el día a día de miles de hogares chubutenses, dejando al descubierto una marcada pérdida de la capacidad de compra.
Según un informe elaborado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), los trabajadores privados registrados en Chubut sufrieron una fuerte caída del poder adquisitivo. El estudio advierte que la capacidad de las remuneraciones locales para cubrir el costo total de la Canasta Básica Total (CBT) se redujo un dramático 13,5% en comparación con los registros de 2023.
El espejismo del aguinaldo y la frágil realidad de los ingresos mensuales
El trabajo de investigación se basa en el seguimiento del Índice de Accesibilidad (IA), un indicador que mide el vínculo directo entre la remuneración neta estimada de un empleado y el valor real de la CBT. Entre enero y junio de 2026, este indicador promedió un modesto 1,54, ubicándose marcadamente por debajo del promedio anual de 1,78 anotado a lo largo de 2023.
Las cifras técnicas revelan la fragilidad del salario habitual:
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Efecto aguinaldo: En junio de 2026, el índice escaló a un valor de 2,10 impulsado de manera directa por el Sueldo Anual Complementario (SAC).
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Ingreso real mensual: Al remover el beneficio del aguinaldo, la accesibilidad real cae a un rango alarmante de entre 1,39 y 1,50, lo que confirma que el haber mensual permanece en una franja de severa vulnerabilidad económica.
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Valores históricos: En la serie de 44 mediciones realizadas entre diciembre de 2022 y junio de 2026, el pico máximo se anotó en diciembre de 2022 con 2,46, mientras que el piso histórico perforó los registros en marzo de 2024 al caer a 1,34.
Un margen del hogar reducido al mínimo y proyecciones para fin de año
El retroceso de los haberes no solo compromete la alimentación básica, sino que ahoga la capacidad de los hogares para hacer frente a otros consumos elementales. Mientras que durante 2023 el excedente familiar tras cubrir la canasta básica equivalía al 78% de la CBT para destinar a vivienda, transporte o vestimenta, en la primera mitad de 2026 ese margen disponible se derrumbó de manera drástica al 54%.
De cara al segundo semestre, los analistas de la UNPSJB descartan una recuperación de fondo. Aunque se prevé un repunte temporal en diciembre alcanzando un valor de 2,02 por el cobro de la segunda cuota del SAC, el resto de los meses del año continuarán con registros cercanos a 1,39, consolidando una pérdida estructural del poder de compra en la economía provincial.
