Cruce caliente en el Gobierno: Villarruel tildó a Santilli de «exponente de la casta» tras el pedido de renuncia.
La interna en el oficialismo escaló a un nivel de máxima tensión luego de que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le exigiera la renuncia a la vicepresidenta Victoria Villarruel. La titular del Senado no tardó en responder a través de sus redes sociales, donde calificó al funcionario como un «exponente de la casta» y lo acusó de intentar «conspirar contra el orden republicano».
El duro cruce y el reclamo por el voto popular
La polémica se desató luego de que Santilli manifestara públicamente su malestar por las críticas que Villarruel había lanzado contra el presidente Javier Milei, a quien la vicepresidenta acusó de replicar «insensateces e inventos» y sobre quien expresó «genuina preocupación por su estado».
Ante estos dichos, el jefe de Gabinete había sostenido en diálogo con Radio Mitre que la postura de la vicepresidenta representa «una falta de respeto y agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula», sentenciando: «Si no está de acuerdo que dé un paso al costado, que arme su proyecto y que compita».
Lejos de retroceder, Villarruel devolvió el golpe con dureza:
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«Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en el 2023 y le ganamos, pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria», disparó la vicepresidenta.
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En la misma línea, remarcó: «Ésta fue una fórmula mixta que surgió espontáneamente para quebrar la hegemonía de estos parásitos. Sea democrático y respete el voto popular».
La postura de la Casa Rosada frente al conflicto
Pese a la virulencia del cruce, desde Balcarce 50 intentaron bajarle el tono a la controversia y aseguraron que el pedido de dimisión formulado por Santilli no derivará en consecuencias institucionales ni en maniobras formales para desplazarla del cargo. Cerca del jefe de Gabinete aclararon que se trató de una apreciación personal y no de una estrategia coordinada del Ejecutivo.
Sin embargo, en el oficialismo reconocen que el vínculo está completamente roto y dan por sentado que la vicepresidenta busca consolidar un armado político propio de tinte nacionalista y conservador con miras al futuro electoral. «Que arme su proyecto en otro lado», sintetizan en el entorno presidencial, aunque admiten con pragmatismo: «No se va a ir». De este modo, el Gobierno prioriza blindar las reformas legislativas en el Senado y evita profundizar una fractura formal que altere la dinámica institucional.
