La medicina reproductiva vive un esplendor inédito con técnicas como la vitrificación de óvulos o la fertilización in vitro, pero las mujeres argentinas se enfrentan a un desinformado e invisible límite biológico.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas experimentará infertilidad a lo largo de su vida. Pese a que el 77% de las argentinas considera favorable tener hijos después de los 40 años y la maternidad tardía crece de forma sostenida —según relevamientos del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral junto a Voices—, la falta de controles preventivos de la reserva ovárica deja a miles de mujeres sin margen de decisión.
El estudio preventivo que detecta el desgaste ovárico a tiempo
«Muchas pacientes llegan a la consulta sin haber recibido nunca información sobre su reserva ovárica», advierte Liliana Blanco, directora médica de Procrearte. La especialista remarcó la urgencia de incorporar el chequeo de la fertilidad en los controles ginecológicos de rutina, a la par del Papanicolaou, la colposcopía o la mamografía. Para ello, basta con un simple análisis de sangre que mide la hormona antimulleriana, el indicador clave que revela el remanente real de folículos y óvulos en los ovarios.
Detrás de este test hay una razón biológica insoslayable: los ovarios se forman en la semana 20 de gestación intrauterina con unos 10 millones de folículos. Al nacer restan 3 millones, y al llegar a la primera menstruación la cifra cae drásticamente a 400.000, reduciéndose sin pausas. Blanco enfatiza que la edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica, por lo que una mujer joven puede registrar una reserva agotada sin saberlo. Conocer este parámetro permite anticipar escenarios y evaluar alternativas como la congelación de óvulos, que ostenta una tasa de supervivencia superior al 90%.
El engaño de los embarazos famosos a los 40 y los riesgos reales
La especialista alertó también sobre el peligro de las falsas expectativas generadas por casos mediáticos de celebridades embarazadas a edades avanzadas. «En el mundo y en la prensa amarilla hubo mujeres de 63 años que han tenido hijos», señaló Blanco, aclarando que esas excepciones ocultan los duros condicionamientos de la biología.
A partir de los 40 años, más del 70% de los óvulos presentan alteraciones genéticas, lo que dispara las tasas de abortos espontáneos y reduce de forma drástica la posibilidad de lograr la gestación con gametos propios. Además, la maternidad añosa aumenta de forma sustancial las complicaciones médicas obstétricas, tales como diabetes gestacional, hipertensión y partos prematuros. Por todo esto, disponer de información médica oportuna resulta el único camino para resguardar la autonomía reproductiva.
