Pese al malestar en Cancillería por el uso de la denominación inglesa «Falklands» y la defensa del comercio con las islas, la Casa Rosada busca preservar la sintonía política entre Javier Milei y José Antonio Kast sin escalar la tensión diplomática.
Tras las recientes declaraciones periodísticas del ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Tocornal, la Casa Rosada decidió no elevar una protesta diplomática formal ante el país vecino. El funcionario trasandino había respaldado el derecho de la región de Magallanes a comerciar con el archipiélago, mencionándolo con la denominación inglesa «Falklands» y haciendo alusión a la autodeterminación de los isleños.
Aunque la postura generó un obvio malestar interno en el Palacio San Martín, la conducción nacional prioriza mantener la alianza política y personal con la administración del presidente chileno José Antonio Kast, evitando abrir un conflicto directo en la agenda bilateral.
La postura de la Casa Rosada frente al malestar en Cancillería
En Balcarce 50 optaron por bajarle el tono a la controversia y circunscribir las expresiones a un plano puramente conceptual mientras no impliquen medidas estatales concretas.
“Es el ministro de Defensa de Chile, tiene derecho a decir lo que quiera y en todo caso habrá una conversación entre cancillerías”, sintetizaron fuentes gubernamentales desde la Casa Rosada. En la misma línea, remarcaron: “Mientras no haya un cambio efectivo en la política de Chile en torno a Malvinas, no ameritarán medidas. Si hubiera un cambio, ahí por supuesto el Gobierno hará lo que tenga que hacer”.
A pesar de esa desaceleración oficial, dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores las frases provocaron una fuerte disconformidad por chocar con el reclamo histórico de soberanía y las sanciones impulsadas desde septiembre contra la explotación no autorizada de recursos en el Atlántico Sur:
“Que un ministro de un país amigo, con la posición histórica sobre Malvinas, las mencione con la denominación inglesa, todo mal. Sumado a que reivindica el principio de autodeterminación de los isleños, que nosotros no, doble agravante”, admitieron fuentes diplomáticas al evaluar el impacto de las afirmaciones.
Rutas marítimas, petróleo y el compromiso del Mercosur
La polémica surgió a partir de una entrevista concedida por Barros Tocornal a Polar TV de Magallanes. En su intervención, si bien afirmó que Chile apoya la pretensión sobre el archipiélago, sumó matices que colisionan con la estrategia diplomática argentina:
“Hay una situación de hecho: un país amigo (Reino Unido), hace 200 años ejerce soberanía sobre las islas. Por lo tanto, una cosa es apoyar un reclamo como país frente a la posición de un país amigo, pero de acuerdo al derecho internacional, respetando la voluntad e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”, planteó el titular de Defensa trasandino.
El ministro chileno defendió además el plan para establecer una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino mediante la naviera Eastern Islands. Al ser consultado sobre el impacto en los acuerdos del Mercosur —que desde 2011 comprometen a los Estados parte y asociados a bloquear buques con bandera isleña y evitar el auxilio a la extracción ilegal de recursos—, Barros Tocornal relativizó el alcance del foro regional señalando que sus pronunciamientos son «de carácter político y no obligatorios legalmente».
Respecto de la exploración petrolera y minera en el área disputada, el funcionario chileno calificó la situación como un «tema puntual que puede ser un poco más conflictivo» y sostuvo que deberá analizarse en su debido momento por las autoridades locales de su país.
