La educación en la Argentina atraviesa un encendido debate tras la divulgación de los deficientes resultados obtenidos en las pruebas PISA, donde el 76% de los estudiantes no logró alcanzar el nivel mínimo en matemáticas, reflejando un retroceso de 1,9% en comparación con la medición de 2022.
Frente a este panorama, la prestigiosa pedagoga, escritora y exsecretaria de Educación de la Nación, Adriana Puiggrós, salió al cruce de las evaluaciones internacionales al calificarlas como un instrumento «estrictamente cuantitativo» que no contempla la realidad social ni los múltiples lenguajes de la enseñanza contemporánea.
duras críticas a las evaluaciones pisa y defensa del avance tecnológico
En una entrevista concedida al periodista Rolando Klempert, la especialista minimizó el impacto de las mediciones al sostener que estas aplican parámetros homogéneos para evaluar por igual a realidades disímiles, como las de un alumno de Filipinas, Nueva York o Catamarca. Según la intelectual, las pruebas están diseñadas desde la perspectiva de sectores de clase media o media-alta y omiten saberes prácticos y cotidianos de los jóvenes. A su vez, remarcó que, a diferencia de los discursos oficiales que señalan décadas de empobrecimiento, la educación argentina experimentó notorias mejoras desde el año 2000 en adelante.
En esa línea, Puiggrós criticó las posturas restrictivas como la impulsada en la ciudad de Nueva York por el alcalde Mamdani —quien prohibió el uso de inteligencia artificial en escuelas primarias y secundarias—, tildando la iniciativa de «ingenua, inútil y dañina». La exfuncionaria comparó la resistencia a las pantallas con la persecución de la imprenta en los siglos XVI y XVII, advirtiendo que prohibir los dispositivos móviles y la tecnología equivale a privar a los estudiantes de los conocimientos esenciales de su época.
desmantelamiento ministerial, falta de capacitación y el rol sindical
En materia de gestión interna, la exviceministra denunció una marcada desorientación en los ministerios provinciales producto de la ausencia de un Ministerio de Educación a nivel nacional que brinde directivas claras. Explicó que la única instancia de formación docente continua que se sostiene en la actualidad proviene del esfuerzo de los propios sindicatos en cada provincia, destacando como un modelo virtuoso el caso de Córdoba junto al gremio UEPC.
Puiggrós rechazó los cuestionamientos vertidos desde el Gobierno nacional y sectores conservadores que acusan a los docentes de ser «trabajadores del Estado» o «difusores de ideologías». Para la experta, se trata de una narrativa histórica promovida por sectores que envían a sus hijos a colegios privados y buscan desfinanciar la educación pública gratuita. Finalmente, ponderó que los educadores emplean activamente herramientas como la IA para la planificación diaria de sus clases, instando a fortalecer el presupuesto público antes que estigmatizar la labor en el aula.
