Un insólito giro sacude el tablero patagónico a pocos años de las elecciones. La Casa Rosada analiza una jugada extrema en Chubut: sacrificar la postulación propia de La Libertad Avanza (LLA) para acoplarse al ambicioso proyecto de reelección del actual gobernador, Ignacio «Nacho» Torres.
La movida, que redefine las alianzas en la provincia, dejaría fuera de la carrera por la gobernación a una figura clave del espacio libertario en favor de una estrategia nacional de pactos con dirigentes provinciales.
Giro inesperado: Treffinger cedería sus aspiraciones e iría por el Senado
El gran sacrificado en esta negociación política sería el diputado nacional César Treffinger. Si bien venía manifestando públicamente su firme intención de disputar la gobernación de Chubut, la cúpula libertaria nacional aún no le había otorgado el aval definitivo. La alternativa que cobra fuerza en los pasillos de Balcarce 50 es que Treffinger deponga sus ambiciones ejecutivas provinciales a cambio de encabezar la lista para el Senado de la Nación.
El propio mandatario chubutense reconoció la existencia de conversaciones informales con la Casa Rosada para sellar esta alianza electoral. Sin embargo, Torres remarcó que todavía «faltan definiciones» de fondo para cerrar un pacto de esta magnitud. Por su parte, Treffinger ya admitió ante su círculo íntimo que acatará la estrategia que resuelvan los armadores de LLA, entendiendo que el acuerdo evitaría fragmentar el voto no peronista y garantizaría una contundente victoria oficialista.
Torres consolida un superbloque transversal con aval radical
Esta alianza estratégica no solo le sirve al Gobierno nacional para conservar presencia legislativa a través de un socio provincial, sino que le otorga a Torres una plataforma ampliamente fortalecida. El gobernador ya lidera una amplia coalición que congrega a dirigentes del PRO, radicales, peronistas disidentes y sectores libertarios. Un eventual acuerdo formal con la fuerza de Javier Milei representaría un salto cuantitativo en su armado transversal.
En ese marco, Torres advirtió semanas atrás sobre la necesidad de establecer bases sólidas más allá de la coyuntura electoral: «Los acuerdos tienen que venir de la mano de para qué nos juntamos. El rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección». El esquema provincial del mandatario también viene de recibir un fuerte espaldarazo tras las internas de la UCR, donde el triunfo de Gerardo Merino en Esquel confirmó el sólido alineamiento del radicalismo chubutense con la conducción de Torres.
Fractura y ultimátum en el peronismo: «Gobernador o me voy a mi casa»
Mientras el oficialismo provincial encamina un frente unificado, la oposición peronista enfrenta un escenario de profunda dispersión interna. Tras perder el poder en 2023 luego de dos décadas de hegemonía, el Partido Justicialista de Chubut no logra articular un liderazgo común para hacer frente al armado del gobernador.
Las diferencias escalaron fuertemente tras las posturas intransigentes de sus principales referentes. Dante Bowen, actual intendente de Dolavon, lanzó una tajante advertencia que sacudió la interna del espacio: «Soy candidato a gobernador o me voy a mi casa. La razón por la que quiero ser gobernador es porque me preparé toda la vida para esto». Esta postura radicalizada obstaculiza los intentos de unificación promovidos por Juan Pablo Luque, el excandidato derrotado en 2023. Aunque circuló la versión de que Luque podría declinar sus pretensiones provinciales para regresar a la intendencia de Comodoro Rivadavia, el acuerdo está lejos de materializarse en un contexto marcado por reconfiguraciones entre fuerzas como Chubut Futuro —vinculada al armado bonaerense de Axel Kicillof— y diálogos abiertos con dirigentes como José Glinski.
