Una inesperada solicitud judicial volvió a encender la polémica en torno a los crímenes de la última dictadura militar.
El ex capellán de la Policía Bonaerense, Christian Federico von Wernich, presentó un escrito formal ante las autoridades judiciales para pedir autorización y salir del penal donde cumple condena con el objetivo de ver al papa León XIVdurante su histórica visita a la Argentina programada para el próximo mes de noviembre.
El expolicía y religioso, que pretende ser trasladado temporalmente a la cárcel de Devoto para sumarse a la agenda del Santo Padre, generó un fuerte rechazo social y un tenso cruce en los tribunales, donde los jueces deberán decidir si otorgan un permiso inédito a uno de los personajes más nefastos de la represión clandestina.
«Misericordia y paz espiritual»: El insólito pedido del cura represor
El sacerdote condenado elevó una petición formal en la que argumenta razones puramente religiosas para conseguir el aval judicial. En el documento presentado, el ex capellán sostuvo que un encuentro cara a cara con el máximo pontífice significaría «un bálsamo de misericordia y paz espiritual en este tramo final de mi vida terrenal y de mi ministerio sacerdotal».
Actualmente, el tribunal a cargo de su custodia evalúa el pedido. Las autoridades deben analizar de manera minuciosa las condiciones procesales, los elevados riesgos de seguridad que implicaría la movilización del preso y la viabilidad técnica del traslado antes de emitir una resolución firme, la cual aún se encuentra pendiente.
La siniestra historia del único cura condenado a prisión perpetua
La figura de Christian von Wernich marcó un hito en los juzgados argentinos al convertirse en el primer integrante de la Iglesia Católica en recibir una pena a prisión perpetua e inhabilitación absoluta por delitos de lesa humanidad. La histórica sentencia fue dictada en La Plata durante el año 2007, tras comprobarse su rol activo en la maquinaria represiva estatal.
Durante el proceso judicial se logró acreditar que el ex capellán utilizó sistemáticamente su sotana y su condición de guía espiritual para operar en centros clandestinos de detención bajo la órbita de la Policía Bonaerense. Von Wernich se ganaba la confianza de las víctimas secuestradas mediante falsas promesas de liberación para sacarles información de inteligencia antes de que fueran ejecutadas. En total, la Justicia lo halló culpable de:
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7 homicidios calificados.
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31 casos confirmados de torturas sistemáticas.
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42 privaciones ilegales de la libertad.
Pese al contundente fallo judicial y al enérgico reclamo de los organismos de derechos humanos, la cúpula eclesiástica nunca lo despojó formalmente de su estado clerical. Ahora, la sola posibilidad de que comparta un espacio en la agenda oficial del papa León XIV reabrió una profunda herida política y social a semanas del arribo del pontífice al país.
