La incertidumbre desatada tras los comicios presidenciales en Brasil y el impacto financiero negativo en la Bolsa de San Pablo generaron un inmediato efecto contagio sobre la plaza financiera argentina.
El riesgo país trepó hasta los 755 puntos básicos, mientras que los certificados de depósitos americanos (ADRs) de empresas nacionales que cotizan en Wall Street registraron caídas que rozaron el 9 %.
El cimbronazo regional se produjo en una jornada de extrema volatilidad para los mercados latinoamericanos, en la que el Bovespa debió activar el mecanismo de interrupción temporal de operaciones (circuit breaker) tras anotar retrocesos del 17 % en la apertura y una marcada depreciación del real frente a la divisa estadounidense.
«La liquidez de los activos argentinos en Nueva York y la estrecha vinculación económica con el mercado brasileño provocaron una fuerte toma de ganancias y ventas de pánico entre los inversores internacionales», explicaron analistas de la plaza bursátil.
Impacto en bonos soberanos, títulos corporativos y principales bajas
La reacción adversa de los operadores bursátiles ante la reconfiguración política y cambiaria del socio estratégico del Mercosur afectó a los principales instrumentos de oferta pública:
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Títulos públicos en dólares: Los bonos soberanos argentinos bajo ley extranjera sufrieron caídas promedio superiores al 1 %, situación que impulsó de manera directa el alza del índice confeccionado por la banca JPMorgan hasta la zona de los 755 puntos.
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Empresas argentinas golpeadas en Nueva York: El panel de activos nacionales que operan en Wall Street mostró sesgo negativo desde el inicio del premarket. Las mayores contracciones del día fueron encabezadas por Mercado Libre (-8,8 %), Banco Supervielle (-8,1 %) y la entidad bancaria BBVA (-7,8 %).
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Sensibilidad comercial: La devaluación de la moneda brasileña encendió alarmas entre los sectores exportadores locales ante la pérdida acelerada de competitividad cambiaria y la eventual ralentización de los flujos de intercambio bilateral.
Las firmas financieras e industriales se mantienen atentas a la evolución de las aperturas bursátiles en San Pablo y Nueva York para evaluar si se estabiliza la volatilidad de los activos en el corto plazo.
