El Ejecutivo defendió la eficiencia presupuestaria y afirmó que gastar mejor es educar mejor.
El Gobierno nacional remarcó las mejoras registradas en el sistema educativo durante los últimos años, subrayando que tales avances no demandaron un incremento de la inversión presupuestaria general, sino una administración más eficiente de los recursos públicos.
Diagnóstico presupuestario, criticas a gestiones pasadas y desvío de fondos
En el marco de este balance, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, expuso ante el Congreso de la Nación sobre la eficiencia en las partidas y los logros pedagógicos alcanzados, al tiempo que lanzó duras críticas contra los esquemas aplicados por las administraciones anteriores.
Según Torrendell, durante décadas la Argentina destinó elevados presupuestos al área de enseñanza pero obtuvo magros resultados pedagógicos, tal como lo reflejan de manera sostenida las evaluaciones internacionales de las pruebas PISA debido a una inadecuada orientación de las partidas económicas.
A su vez, el vocero presidencial, Adrián Ravier, utilizó sus redes sociales oficiales para detallar el crítico diagnóstico fiscal encontrado al iniciar la gestión en el área educativa. Ravier puntualizó que durante el año 2023, de cada 100 pesos ejecutados en los programas educativos nacionales, 41 no se destinaban a la enseñanza directa y otros 35 se dispersaban en una maraña de más de 200 programas fragmentados, totalizando 76 pesos de cada 100 que no impactaban de forma efectiva dentro del aula.
En coincidencia con este desglose, el secretario Torrendell precisó que aquel 41% que no iba a la enseñanza directa correspondía fundamentalmente al pago de salarios docentes —cuya cobertura por ley recae sobre los presupuestos provinciales— y a la adquisición de computadoras que terminaban en desuso.
Reorganización presupuestaria, el Plan de Alfabetización y el impacto laboral
Frente a esa distorsión de los recursos, el vocero presidencial ratificó que desde el año 2024 el Poder Ejecutivo reordenó las partidas y estableció la alfabetización como eje rector prioritario de la política pública. En el proceso de ordenamiento, la Secretaría de Educación eliminó todos los programas que no guardaban relación con el proceso de enseñanza y dio origen al Plan Nacional de Alfabetización como programa central del área.
Las autoridades destacaron que los frutos del nuevo esquema quedaron evidenciados de forma concreta en las evaluaciones Aprender 2025, donde la totalidad de las 23 jurisdicciones evaluadas del país registraron mejoras sustanciales en la materia de Lengua, observándose los avances más significativos justamente en aquellas provincias que partían de las situaciones más desfavorables.
Las autoridades nacionales enmarcaron estas métricas en evidencia científica internacional obtenida a partir de relevamientos en 23 países. Dichos estudios demuestran que el incremento de un desvío estándar en competencias de lectura y cálculo se asocia de forma directa con un aumento del 18% en los ingresos salariales a lo largo de la vida laboral de las personas.
De este modo,desde la Casa Rosada remarcaron que el crecimiento logrado en dos años de gestión —equivalente a un séptimo de desvío estándar— representará una suba proyectada del 2,5% en los ingresos anuales de toda una generación de trabajadores,configurando lo que el Gobierno definió como una auténtica creación de capital humano a largo plazo.
