Tras su elección como Sumo Pontífice, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost decidió adoptar el nombre papal de León XIV.
Más allá de ingresar en una tradición de larga data —siendo León el sexto nombre más utilizado en la historia del papado, con 13 antecesores entre los cuales destaca León XIII—, la elección encierra un profundo simbolismo espiritual vinculado al legado franciscano y a la memoria del difunto papa Francisco.
La decisión de adoptar el nombre León establece un puente directo con Fray León de Asís, recordado por la historia como el compañero más fiel y cercano de San Francisco de Asís. Con una marcada trayectoria en América Latina tras años de misión y residencia en Perú, Prevost mantiene un estrecho vínculo con las causas de la región y con la línea pastoral trazada por su antecesor.
El compañero más fiel de San Francisco
La relación entre Fray León y San Francisco de Asís constituye uno de los capítulos más significativos de la historia del cristianismo. Nacido en Asís bajo el nombre secular de Leone, se incorporó en los primeros días al movimiento franciscano, transformándose en confesor, secretario y testigo privilegiado de los momentos más íntimos del santo.
Fray León es recordado por su devoción, su extrema humildad y su lealtad inquebrantable a los preceptos de pobreza y fraternidad franciscanas. Su figura representó el sostén espiritual del fundador de la orden durante sus momentos de mayor prueba y oración.
La Bendición de Fray León y su legado espiritual
Entre los episodios más célebres de su vida destaca la redacción de la conocida «Bendición de Fray León», un manuscrito autógrafo que San Francisco dedicó a su amigo en un momento de aflicción y que comienza con las palabras: “El Señor te bendiga y te guarde, Fray León…”. Este documento es conservado como una de las reliquias fundamentales de la espiritualidad franciscana.
La elección del nombre León XIV por parte del nuevo Pontífice no solo rinde homenaje a esa histórica amistad y devoción, sino que reafirma la continuidad de un papado guiado por la humildad, la fe y el compromiso con los más necesitados.
