Un policía y otras tres personas quedaron imputadas por falsificación y uso de documento público. Se trata de Alexis Barría, Mario Pulgar, Pablo Pulgar Mugueta y Damián Llanfullen. La audiencia de apertura de la investigación estuvo a cargo del juez Gustavo Castro este viernes en los tribunales de Trelew. Los fiscales son Gustavo Núñez y Lucas Koltsch.
Según la hipótesis fiscal, el 29 de junio de 2022 en el puesto policial del acceso norte a Trelew por ruta 3, el entonces subcomisario Barría –que prestaba servicio en la Comisaria 2ª-, ordenó mediante un acta de entrega de vehículos falsificada la entrega de un Peugueot 206 para Llanfulen.
Según la hipótesis fiscal, Barría falsificó el acta colocando su propio sello y firma, e informó que el juez de Faltas Marcelo Gélvez autorizaba la entrega. Sin embargo, el original de esa misma resolución de Gélvez ordenaba entregar otro coche: un Fiat Uno. Barría colocó como único testigo de actuación a un sargento que no firmó el acta.
El 9 de marzo de 2023, en el puesto policial Huartes, de nuevo Barría se presentó con un acta y entregó a Mario Pulgar un Renault Megane, una Ford Eco Sport y un Renault Fluence. Los tres coches estaban siniestrados y dados de baja, señala Jornada.
Según Fiscalía, el subcomisario falsificó el acta de entrega colocando el sello de un oficial subinspector e informó que la orden provenía del oficio N°74/23 del Ministerio Público Fiscal en el Caso N°21039. Ambos números son inexistentes. Con esta acta en mano, Pulgar fue al Huartes con una grúa y se llevó los coches.
Cuatro días después, de nuevo en el puesto del acceso norte, Barría ordenó mediante otra acta falsificada la entrega a Pulgar de una moto Zanella. Esa moto había sido comprada por un oficial principal a otro agente a quien se la habían secuestrado por una alcoholemia positiva.
En el acta, el subcomisario imputado insertó su propio sello y firma, informando que era orden de Gélvez por resolución. Con el acta Pulgar retiró el vehículo del puesto y lo llevó a su taller. En ese mismo lugar, Barría le entregó la moto al comprador sin hacerle firmar nada.
El mismo día en el mismo puesto, Barría ordenó con otra acta falsa la entrega de un moto Motomel a Pablo Mugueta. El subcomisario de nuevo colocó en el documento su propio sello y firma, informando que el juez de Faltas autorizaba la entrega mediante Resolución N°1509/23. Sin embargo, esta Resolución se refería a un tema distinto: una multa por alcoholemia positiva. El acta sólo menciona como testigo a un cabo que en rigor no la firmó. Con esa acta, Mugueta retiró la Motomel.
También el 13 de marzo de 2023 en el puesto policial norte, de nuevo Barría ordenó la entrega de una Ford EcoSport a Mario Pulgar. El policía insertó en el acta su sello y firma, e informó que era orden de Fiscalía, sin informar número de caso o de oficio, o funcionario que lo había dispuesto. Sólo mencionó como testigo a un cabo que nunca firmó. Pulgar fue al puesto y se llevó el vehículo.
El 26 de abril de 2023, en el puesto Huartes, el subcomisario le ordenó vía WhatsApp a un oficial que entregara a Mugueta un Ford Focus siniestrado y dado de baja. Con un acta falsificada y una grúa particular, se llevó el coche tras moverlo con un zampi.
Barría había falsificado el acta informando que la orden era de Fiscalía, sin aclarar número de caso u oficio. El sargento presunto testigo tampoco firmó.
El 24 de abril de 2023, en el mismo puesto norte, Barría ordenó con otra acta trucha la entrega a Mugueta de un Volkswagen Gol Trend y de un Chevrolet Agile siniestrado. El subcomisario falsificó el acta colocándole su sello y firma, sin informar qué organismo o funcionario autorizaba. Mugueta se llevó los coches con una grúa.
Según la hipótesis fiscal, cuatro días después y también con una grúa, los dos vehículos fueron ingresados nuevamente al predio. El sargento a cargo del depósito policial y los empleados notaron a simple vista que les faltaban numerosas autopartes. Es que había fotos de los autos en su estado antes de la entrega.