Policía suspendida tras contenido en redes: su descargo y el trasfondo económico.
El caso de Nicole Verón, la agente de la Policía de la Ciudad suspendida tras la difusión de videos eróticos en OnlyFans, desató un debate sobre los límites institucionales y las necesidades económicas que enfrentan los trabajadores de las fuerzas de seguridad. La joven, de 25 años, defendió públicamente su accionar y aseguró que recurrió a la plataforma por no poder sostenerse con su salario de $600.000. La información se conoció en Noticias Argentinas.
Un salario insuficiente y una decisión forzada
Según trascendió en el informe difundido por el periodista Javier Firpo, Verón llegó a facturar $6 millones en un mes, diez veces más que su sueldo policial mientras se encontraba de licencia médica. La agente explicó que tomó la decisión en un momento crítico, cuando debía costear medicación por secuelas de violencia de género y episodios de epilepsia, gastos que resultaban inabordables con su ingreso formal.
“Con el sueldo actual de la policía no nos podemos sostener”, señaló al justificar la apertura de su cuenta en OnlyFans.
“No soy prostituta”: el descargo de Verón
La agente rechazó las acusaciones de “indecoro” impulsadas por la fuerza y remarcó que su actividad es una actuación realizada desde su casa, sin contacto físico con nadie. “No soy ninguna prostituta”, afirmó, luego de que algunos de sus videos —donde utilizaba el uniforme oficial— se viralizaran en redes, hecho que motivó su suspensión.
Verón es madre de una niña de ocho años y reveló que parte del dinero obtenido lo destinó al pago de la matrícula y todo el ciclo lectivo 2026 del colegio privado de su hija, buscando garantizarle estabilidad.
Temor al regreso y una carrera en pausa
Aunque reconoció que usar el uniforme fue un error, la agente asegura sentirse perseguida dentro de la institución. “Me tratan como si fuera una delincuente”, sostuvo al recordar que ya había denunciado a un comisario por acoso sexual y teme sufrir maltrato si vuelve a su puesto.
Actualmente, enfrenta un sumario administrativo y la posibilidad concreta de que su carrera policial llegue a su fin.
El caso reabre la discusión sobre los salarios dentro de las fuerzas, las presiones económicas y los límites institucionales frente a actividades realizadas por fuera del ámbito laboral.




