Milei inicia su segunda etapa con más poder y una economía en caída.
El Gobierno nacional pone en marcha la segunda mitad del mandato con mayor fortaleza parlamentaria y señales de apoyo de algunos gobernadores. Sin embargo, el escenario económico se vuelve cada vez más complejo, con una recesión profunda, tensiones sociales y una oposición fragmentada que intenta reorganizarse. Según informó C5N, el oficialismo busca usar su nuevo peso político para avanzar con reformas estructurales, pese al desgaste que genera el ajuste en todo el país.
Nuevo equilibrio legislativo y expectativas oficialistas
La jura de senadores y la próxima renovación en Diputados marcan el inicio institucional de la segunda etapa del Gobierno. Con una composición más favorable, La Libertad Avanza aspira a consolidarse como primera minoría en la Cámara baja, especialmente si legisladores catamarqueños abandonan Unión por la Patria. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, sondea apoyos entre gobernadores con la promesa de futuros beneficios si acompañan el paquete de reformas.
Gobernadores bajo presión en medio del ajuste
El vínculo con mandatarios provinciales muestra matices. En Jujuy, Carlos Sadir exhibe carteles que denuncian la falta de obras nacionales, mientras en Santa Fe, Maximiliano Pullaro reclama inversiones urgentes en rutas deterioradas. Aun así, ambos gobernadores enfrentan críticas internas por reproducir políticas de ajuste en sus distritos. Las tensiones también alcanzan a la conformación del bloque Provincias Unidas, donde las disputas por la presidencia del interbloque complican los acuerdos.
Recesión, despidos y un modelo que golpea a las mayorías
En un contexto de recesión profunda, paralización de la obra pública, aumento de importaciones y destrucción del aparato productivo, las provincias intentan sobrevivir con recursos escasos. El avance de despidos y cierres en distintos sectores alimenta la narrativa oficial a favor de la flexibilización laboral. No obstante, los datos muestran que el empleo no crece sin una demanda real de bienes y servicios, más allá del nivel de regulaciones.
La puja salarial y el deterioro del ingreso
La última reunión del Consejo del Salario terminó sin acuerdo luego de que las empresas ofrecieran un aumento de apenas 4800 pesos, el más bajo en veinte años. Desde diciembre de 2023, el salario mínimo cayó más de 35% frente a la inflación. Aunque no refleja el ingreso promedio del empleo registrado, sigue siendo clave como referencia para negociaciones y beneficios sociales. La pregunta que persiste es por qué, aun con salarios entre los más bajos de la región, sectores empresariales insisten en culpar al “costo laboral” por la falta de competitividad.
Entre poder político y desgaste económico
Mientras la situación social se complica, el Gobierno recalcula sus próximos pasos con un capital político que conserva firmeza. Aun así, el plan económico exhibe señales de agotamiento y el deterioro del nivel de vida se hace evidente. La paradoja persiste: con mayor poder institucional que nunca, la administración Milei enfrenta el desafío de sostener apoyo político en un país donde la crisis afecta transversalmente a la población.
La segunda etapa del Gobierno llega con un oficialismo fortalecido puertas adentro, pero con una economía que profundiza desigualdades y vulnerabilidades. El equilibrio entre poder político y legitimidad social será determinante para los próximos meses.




