Tras el fracaso de las negociaciones paritarias entre empresarios y sindicatos, el Gobierno nacional dictaminó una nueva escala de aumentos para el Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Mediante la Resolución 9/2025 del Consejo del Salario, se establece un cronograma de incrementos progresivos que se extiende hasta agosto de 2026, impactando directamente en los ingresos de millones de trabajadores formales.
La escalera de aumentos: de noviembre a agosto
El cronograma oficial, publicado en el Boletín Oficial, fija aumentos mensuales a partir de noviembre de 2025. Según la información oficial, el salario mínimo para trabajadores mensualizados quedó establecido en $328.400 desde el 1 de noviembre, marcando un aumento respecto a los $322.200 vigentes desde agosto.
La escala continúa con ajustes cada mes: $334.800 en diciembre, $341.000 en enero de 2026, y así sucesivamente hasta alcanzar los $376.600 en agosto de 2026. Para los trabajadores jornalizados, el valor de la hora también se ajusta, partiendo de $1.642 en noviembre y llegando a $1.883 por hora en agosto del próximo año.
Un decreto por la falta de consenso y el impacto en la economía
La medida se tomó luego de que la última sesión plenaria del Consejo del Salario, celebrada el 26 de noviembre, terminara sin acuerdo entre las partes. Ante este escenario, la normativa habilita al Poder Ejecutivo a fijar el nuevo monto por decreto. La resolución fue firmada por la presidente alterna del Consejo, Claudia Silvana Testa.
La decisión llega en un contexto complejo. Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET) citados en el informe oficial, el salario mínimo acumula una fuerte pérdida de su poder adquisitivo. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, la caída real supera el 35%. Organizaciones sociales reclaman que el mínimo se equipare al valor de la Canasta Básica Total, que hoy ronda $1.276.649 para una familia tipo, un nivel muy distante al fijado por el decreto.
El nuevo esquema de aumentos intenta dar previsibilidad ante un escenario inflacionario persistente. Sin embargo, el debate sobre el poder adquisitivo del salario mínimo y su distancia con la línea de pobreza, como lo reflejan los datos de la Canasta Básica Alimentaria, seguirá marcando la agenda económica y social en los próximos meses.




