La decisión del gobierno de Trinidad y Tobago de permitir operaciones militares estadounidenses en sus aeropuertos generó un nuevo capítulo de fricción diplomática en el Caribe
Caracas reaccionó con fuertes acusaciones y denunció un acto de “piratería”.
Según Perfil, la cancillería del país insular confirmó que, en el marco de acuerdos de cooperación bilateral, se concedieron permisos para que aeronaves militares de Estados Unidos utilicen sus terminales aéreas. El comunicado aclaró que se trata de movimientos vinculados al abastecimiento y rotación de personal, sin objetivos ofensivos.
Reacción de Venezuela
La cercanía geográfica de Trinidad y Tobago —a apenas 11 kilómetros de la costa venezolana— potencia el impacto político de la medida. El gobierno de Nicolás Maduro rechazó la explicación estadounidense sobre la lucha contra el narcotráfico y acusó a Washington de buscar desestabilizar su administración. La vicepresidenta Delcy Rodríguez denunció además que la colaboración del archipiélago en la incautación de un buque con crudo venezolano constituye una violación del derecho internacional.
Posición de Puerto España
La primera ministra Kamla Persad-Bissessar negó cualquier participación en acciones hostiles contra Venezuela y aseguró que Estados Unidos nunca solicitó utilizar el territorio trinitense como plataforma de ataque. Sin embargo, la cooperación militar entre ambos países se ha intensificado en los últimos meses, con maniobras conjuntas y la instalación de un sistema de radar en Tobago.
La habilitación de aeropuertos a fuerzas estadounidenses refuerza la presencia militar de Washington en el Caribe y aumenta la tensión con Caracas, en una región estratégica por su cercanía con Venezuela.




