Desesperado pedido por animales atrapados en el cerro Hermitte.
La catástrofe geológica que golpea a Comodoro Rivadavia ha entrado en una fase crítica, no solo para los habitantes del barrio Sismográfica, sino también para sus animales. Tras la evacuación forzada de cientos de familias por el inminente colapso del cerro Hermitte, se estima que más de 30 mascotas permanecen atrapadas en la zona de exclusión. Los voluntarios que lideran los operativos de rescate lanzaron una advertencia desgarradora: si no se consiguen hogares de tránsito de forma inmediata, estos animales podrían morir sepultados cuando la tierra finalmente ceda.
Una carrera contra el tiempo para evitar un final trágico
El escenario en el cerro Hermitte es de una inestabilidad extrema. Las grietas profundas y el movimiento constante del suelo han obligado a clausurar el acceso por completo, dejando a perros y gatos en un área donde «la muerte es inminente». Los proteccionistas locales insisten en que la comunidad debe estar preparada para un operativo de evacuación masiva en el momento exacto en que las autoridades permitan un ingreso controlado de pocos minutos.
Según ADNSUR, los rescatistas necesitan contar con un registro previo de hogares dispuestos a recibir a los animales de manera temporal. «No podemos seguir bajándolos a cuentagotas porque no hay más tiempo», explicaron con angustia, remarcando que, sin lugares de resguardo asegurados, la posibilidad de salvar a las mascotas que aún están en la zona alta se desvanece por completo ante el inminente riesgo de derrumbe.
Cómo colaborar con los rescates en la zona de emergencia
La organización a cargo del operativo apeló a la histórica solidaridad de los comodorenses para evitar un desenlace devastador. Se solicita a quienes tengan la posibilidad de ofrecer un espacio seguro enviar sus datos (nombre, dirección y teléfono) al número 2975378232. Los voluntarios aclararon que ellos se encargan de la logística y el traslado, pero la falta de espacios físicos de tránsito es hoy el principal obstáculo para concretar el salvamento.
La situación es de una urgencia absoluta, ya que el cerro «sigue latiendo» y presenta un riesgo urbano sin precedentes. Para estos animales, la ayuda de los vecinos representa la última oportunidad de no terminar «tragados por el cerro». Mientras las fuerzas de seguridad mantienen el cerco perimetral por 48 horas, los voluntarios permanecen en alerta máxima, esperando la mínima ventana de seguridad para rescatar a quienes no pueden huir por sus propios medios de la montaña que se desmorona.




