Boris Saez: la campaña solidaria de un maestro para los brigadistas.
La crisis ígnea que atraviesa la cordillera chubutense no solo deja cenizas, sino también historias de profunda resiliencia y compromiso civil. Boris Saez, un docente jubilado que dedicó 24 años de su vida a la educación rural en la Escuela 25 de Villa Lago Futalaufquen, ha decidido transformar su «bronca» por el incendio en una acción concreta de apoyo.
A través de una iniciativa que combina la preservación del ecosistema con el equipamiento técnico, el maestro busca recaudar fondos para mejorar las condiciones de trabajo de quienes hoy arriesgan su vida en el frente de batalla.

El vivero como respuesta al fuego y la inacción
La relación de Saez con la restauración del bosque no es nueva; nació en 2005 tras un incendio que afectó los alrededores de su escuela, dando origen al proyecto «Vivero Niños del Lago». Según Canal 4 Esquel, este docente marcó a generaciones de alumnos con una premisa que hoy cobra más fuerza que nunca: “La única semilla que no germina es la que no se siembra”. Sin embargo, el presente le genera una frustración evidente debido a lo que considera una respuesta oficial tardía ante la actual emergencia en Los Alerces.
En sus reflexiones, cargadas de emotividad, el docente no ha escatimado críticas hacia la gestión de la crisis. “Uno siente mucha bronca. Creo que se podría haber hecho muchísimo antes”, afirmó Saez, cuestionando el uso demorado de medios aéreos. Además, fue contundente al pedir responsabilidades institucionales: “así como se pide cárcel para quienes prenden fuego, también debería investigarse a los funcionarios que no hicieron bien su trabajo”. Esta mirada crítica es la que lo impulsa hoy a organizar una colecta para paliar las deficiencias de equipamiento que sufren los combatientes.


Venta de árboles nativos y colecta para mochilas de combate
La campaña solidaria tendrá un hito este domingo 1 de febrero, a partir de las 14 horas, en la Feria Fernando Garralda de la Plaza de Trevelin. Allí, Saez pondrá a la venta 120 ejemplares de árboles nativos de su propio vivero, incluyendo especies como arrayán, ciprés, pañil, laura, maitén y maqui. Cada planta, de cuatro años de edad y lista para ser trasplantada, tendrá un valor simbólico de $20.000. El objetivo es directo: «recaudar fondos para la compra de mochilas de combate destinadas a brigadistas del Parque Nacional Los Alerces», un equipo esencial que en muchos casos supera los siete años de antigüedad.
Además de la venta presencial, se ha habilitado una cuenta para aportes directos bajo el alias mochiladecombate. La meta es ambiciosa pero necesaria: reunir los fondos para adquirir 50 unidades, considerando que cada mochila tiene un costo cercano a los $250.000. Para Boris, este esfuerzo es una forma de devolver algo a quienes fueron sus alumnos o hijos de sus vecinos, hoy convertidos en los guardianes del bosque que él mismo enseñó a sembrar hace dos décadas.




