Guerra y energía: el petróleo roza los USD 110 tras ataques a refinerías en Irán.
El mercado energético global atraviesa una jornada de extrema tensión tras confirmarse una escalada bélica sin precedentes en Medio Oriente. Este miércoles 18 de marzo, el precio del petróleo registró un salto significativo, acercándose al umbral de los USD 110 en su variedad Brent —la de mayor impacto en la economía argentina—. El detonante fue la denuncia de Teherán sobre una serie de explosiones en sus principales centros de producción, lo que marca un punto de no retorno en el conflicto regional.
La volatilidad se apoderó de las pizarras internacionales ante el temor de un desabastecimiento generalizado. Mientras el crudo europeo Brent subió un 5,5%, situándose en USD 109,2 por barril, el crudo estadounidense WTI avanzó un 2,5% hasta alcanzar los USD 97,94. Este escenario de precios altos añade una presión asfixiante a la inflación global y ya tiene su correlato en los surtidores locales, donde la nafta ha registrado nuevos incrementos en lo que va del mes.
Escalada crítica: ataques a instalaciones de gas y petróleo
La situación militar dio un giro drástico cuando medios estatales iraníes acusaron formalmente a Estados Unidos e Israel de atacar infraestructuras vitales. El objetivo principal habría sido el yacimiento de gas natural South Pars, considerado el más grande del mundo, y la zona estratégica de Asaluyeh, que alberga complejos petroquímicos y refinerías de alta densidad.
Según reportes de la agencia iraní Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, se escucharon «fuertes explosiones» que alcanzaron tanques de almacenamiento y áreas de procesamiento. Fuentes oficiales de Israel confirmaron a la cadena CNN que las operaciones en Asaluyeh se realizaron en coordinación con Washington. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue tajante al advertir que los ataques se están intensificando y que se avecinan “sorpresas significativas” que agravarán el curso de la guerra.
La respuesta de Teherán: amenazas y «líneas rojas»
La reacción desde Irán no se hizo esperar. Las agencias oficiales describieron los bombardeos como un cambio imperdonable en las “líneas rojas” y lanzaron una advertencia urgente que sacudió a toda la región del Golfo Pérsico. Teherán amenazó con represalias directas contra las instalaciones petroleras de países vecinos como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, instando a los residentes a alejarse de dichas zonas.
“A partir de esta noche, los límites han cambiado. El enemigo ha cometido un error de cálculo fatal porque esta acción le ha entregado a Irán la carta ganadora llamada ‘represalia’”, sentenció la agencia Fars. Por su parte, el gobierno de Qatar calificó el ataque contra South Pars —que es una extensión de su propio yacimiento North Field— como un paso “peligroso e irresponsable”, evidenciando que el conflicto ya ha desbordado las fronteras de los combatientes directos para amenazar la estabilidad económica de todo el planeta.
Impacto en los mercados financieros
La incertidumbre bélica golpeó con fuerza a Wall Street. El índice S&P 500 cayó un 0,50%, mientras que el Nasdaq —referente del sector tecnológico— bajó un 0,51% y el Dow Jones retrocedió un 0,87%. En contraste, las bolsas asiáticas como el Kospi surcoreano y el Nikkei japonés cerraron con alzas, reflejando una dinámica de refugio en ciertos mercados de oriente frente al desplome de las acciones industriales y tecnológicas en occidente ante el encarecimiento de la energía.




