Ajuste político en Chubut: Torres propone que los concejales trabajen ad honorem.
El gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, sacudió la agenda pública provincial con una propuesta que promete redefinir las reglas del juego en la representación parlamentaria. El mandatario planteó la necesidad de que los cargos en los Concejos Deliberantes de toda la provincia sean ad honorem, argumentando que la política debe recuperar su esencia de «vocación de servicio» y desplazar a quienes ven en la función pública un beneficio puramente económico.
La iniciativa, lanzada en declaraciones a Radio Chubut, no se limitó únicamente a los municipios; Torres fue un paso más allá y sugirió que el mismo esquema de trabajo sin percepción de haberes podría trasladarse a la Legislatura Provincial, aunque reconoció que en ese ámbito existen complejidades legales que requerirían un análisis más profundo.
Guerra contra la «élite» de los sueldos millonarios
Lejos de esquivar la polémica, el gobernador enfrentó de antemano las críticas que califican su propuesta como elitista, al entender que solo podrían ejercer cargos públicos quienes ya poseen un patrimonio personal. “No sé si es elitista o no, pero hoy no hay nada más elitista que alguien que gana millones por estar en una banca”, disparó Torres, señalando la desconexión que existe entre los salarios de la dirigencia y la realidad que atraviesan los ciudadanos.
Para el titular del Ejecutivo chubutense, el sistema actual permite que figuras políticas se sostengan durante años sin haber realizado aportes previos al sector privado. En ese contexto, lanzó un dardo directo contra el dirigente peronista Gustavo Fita, afirmando que “no debe haber pagado un impuesto en su vida”, una frase que profundizó la grieta con la oposición y añadió una carga de tensión personal al debate institucional.
Un debate de fondo: ¿Vocación o profesionalización?
La propuesta de Torres abre un interrogante estructural sobre el acceso a la representación democrática en la provincia. Por un lado, los sectores que apoyan la medida ven una oportunidad histórica para reducir los privilegios de la «casta» política y aliviar las arcas municipales. Sostienen que esto obligaría a que «la gente de bien» se involucre por compromiso social y no por una remuneración.
Por el otro, diversas voces advierten que eliminar los salarios legislativos podría ser un arma de doble filo: si un cargo no es remunerado, solo aquellos ciudadanos con recursos económicos propios o grandes empresarios podrían dedicar tiempo a la función pública, excluyendo de la representación a los trabajadores, profesionales independientes o sectores populares que dependen de un ingreso mensual para subsistir. El debate recién comienza y promete ser el eje de las próximas campañas municipales en Chubut.




