Emergencia en Comodoro: el Cerro Hermitte desplazó a 2.000 personas.
La ciudad de Comodoro Rivadavia enfrenta una de sus peores crisis urbanísticas tras el colapso masivo de la ladera sur del Cerro Hermitte. El fenómeno geológico, que comenzó a manifestarse con fuerza durante los primeros minutos del domingo, ha dejado un paisaje desolador: viviendas partidas a la mitad, calles agrietadas y barrios enteros bajo una orden de evacuación inmediata.
La magnitud del movimiento de suelos obligó al Concejo Deliberante a declarar la emergencia geológica y urbanística, mientras equipos de rescate y geólogos trabajan contrarreloj para evaluar si el terreno continuará cediendo.
Desastre estructural y evacuación masiva en cuatro barrios
El desplazamiento de tierra no solo afectó la estabilidad de las viviendas, sino que destruyó gran parte de la infraestructura de servicios básicos. Roturas en ductos de gas, cañerías de agua y el colapso del tendido eléctrico dejaron a cientos de familias en una situación de vulnerabilidad extrema. Los barrios más castigados son Sismográfica, El Marquesado, Los Tilos y Médanos; este último debió ser desalojado por completo ante el riesgo inminente de nuevos derrumbes.
Según Infobae, el Plan de Contingencia activado estima que cerca de 2.000 personas se encuentran dentro de la zona de riesgo activo. El operativo de emergencia cuenta con la participación de la Policía Federal Argentina, que custodia las zonas evacuadas para evitar ingresos peligrosos, mientras el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) coordina el traslado de los damnificados a albergues municipales y hoteles.

Estudios geológicos y la advertencia de un desastre anunciado
Para comprender la magnitud de la falla, expertos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) realizan tomografías eléctricas en el subsuelo. Estos estudios buscan precisar la ubicación exacta de la fractura que desequilibró el bloque rocoso. Sin embargo, la comunidad científica recuerda que esta tragedia pudo haberse evitado.
Informes del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) que datan del año 2002 ya alertaban sobre los peligros de urbanizar en las laderas del Cerro Hermitte. El documento señalaba que el suelo estaba compuesto por materiales removidos naturalmente con grandes espacios subterráneos, lo que garantizaba hundimientos ante cualquier proceso de urbanización intensa. Los vecinos del barrio Sismográfica también habían denunciado movimientos irregulares meses antes de que el timelapse del 1 de enero de 2026 captara el primer gran desmoronamiento de este año.
Asistencia integral y el incierto futuro de los damnificados
Mientras el suelo continúa bajo monitoreo permanente, la prioridad de la gestión municipal encabezada por Othar Macharashvili es la contención emocional y material de quienes lo perdieron todo. Muchos de los afectados son familias que residían en la zona desde hace décadas y hoy ven sus hogares reducidos a escombros. Se han dispuesto equipos de psicólogos para asistir a los evacuados en los centros de acogida, dado el fuerte impacto emocional que genera la pérdida total del patrimonio familiar.
La normalización de los servicios de agua y gas en las zonas aledañas dependerá de la estabilización del terreno, una condición que los geólogos aún no pueden garantizar. La ciudad permanece en vilo, observando cómo el cerro, que durante años fue parte del paisaje cotidiano, se ha convertido en una amenaza latente para la seguridad de miles de comodorenses.




