Pinos en Chubut: el peligroso combustible que acelera los incendios.
La Comarca Andina atraviesa una situación crítica producto de los incendios forestales, y un actor central en la velocidad de propagación ha vuelto a quedar bajo la lupa de los especialistas: el pino. Aunque estas plantaciones forman parte del paisaje habitual de la región, su presencia en zonas como Puerto Patriada —epicentro de los focos actuales— representa un riesgo ecológico y social de magnitudes alarmantes. La combinación de especies exóticas y condiciones climáticas extremas ha transformado a vastas áreas de Chubut en un polvorín de difícil control.
Una especie altamente inflamable que desplaza al bosque nativo
El problema fundamental radica en la composición química de estas especies. Los pinos contienen resinas que actúan como un acelerante natural ante el fuego. Según Canal26, diversos expertos advierten que los incendios se propagan hasta cinco veces más rápido en los pinares que en el bosque nativo de la Patagonia. La diferencia es aún más drástica si se compara con la vegetación de la estepa: el fuego avanza hasta treinta veces más rápido entre pinos que en los arbustos achaparrados de la zona.
Esta velocidad de combustión no solo pone en riesgo las viviendas de los pobladores, sino que genera un desplazamiento agresivo de la biodiversidad local. Al avanzar el pino, se pierden fuentes de alimentos naturales, medicinas ancestrales y se altera el equilibrio hídrico del suelo, dejando a la región más vulnerable ante futuras sequías e incendios.
El ciclo de invasión: el pino que se multiplica tras el fuego
Uno de los datos más preocupantes para el futuro de la Comarca Andina es la capacidad de regeneración post-incendio de esta especie. Lejos de morir con las llamas, las semillas de pino encuentran en el suelo quemado el escenario ideal para germinar con una facilidad asombrosa. Crecen hasta cuatro veces más rápido que cualquier especie nativa, lo que provoca que, tras un siniestro, el bosque autóctono sea reemplazado definitivamente por un monocultivo de coníferas.
En la zona de Epuyén, los registros son contundentes: tras el gran incendio de 2019, una superficie que tenía mil pinos por hectárea pasó a tener más de 21.000 brotes nuevos. En Puerto Patriada, la invasión del pino radiata no es un fenómeno nuevo, sino el resultado de quemas sucesivas que se remontan a 1987. Cada incendio «limpia» la competencia para el pino, permitiéndole expandir su dominio sobre el territorio y aumentando el riesgo de incendios cada vez más feroces.
Impacto en la biodiversidad y el paisaje de la Patagonia
La transformación del paisaje no es solo estética; es una degradación sistémica de los recursos naturales de Chubut. La homogeneidad de las plantaciones de pinos elimina los microclimas que el bosque nativo genera, esenciales para la supervivencia de especies animales y vegetales únicas. Además, la densa cobertura que generan impide el paso de la luz, anulando el crecimiento del sotobosque y convirtiendo el terreno en una «alfombra» de agujas secas y resinosas que, ante la menor chispa, estallan en llamas.
Los especialistas insisten en la necesidad de repensar las políticas de forestación y manejo de exóticas en la Patagonia. Sin un control riguroso de la expansión del pino, los esfuerzos de los brigadistas en el terreno se ven neutralizados por una geografía diseñada biológicamente para arder. La recuperación del bosque nativo no es solo un deseo conservacionista, sino una medida de seguridad civil urgente para los habitantes de la Comarca Andina.




