El mercado financiero argentino enfrenta un escenario de alta tensión. Las tasas de interés en pesos no presentan espacio para nuevas bajas debido a la persistencia de la inflación, la estabilidad de factores externos y la estrategia monetaria del Banco Central, según un informe detallado de la Fundación Mediterránea.
El economista Maximiliano Gutiérrez, encargado del estudio, advirtió que la combinación de estas variables genera un “piso elevado” que dificulta cualquier intento de alivio en los costos financieros para empresas y ahorristas. Según el análisis, el espacio para recortes adicionales en el corto plazo es muy limitado. Según Noticias Argentinas.
Inflación y riesgo país: los factores que presionan las tasas
Según el informe, la inflación proyectada para el primer trimestre de 2026 se ubica entre 2,5% y 2,6%, mientras que el riesgo país permanece en torno a 550 puntos básicos, un nivel que refleja la percepción de incertidumbre de los inversores sobre la economía argentina. A esto se suma la estabilidad de la tasa de interés de Estados Unidos, que impide que los rendimientos locales puedan ajustarse hacia abajo sin riesgos de fuga de capitales.
Gutiérrez explicó que “esta incertidumbre actúa como un costo adicional, imponiendo a las tasas un piso más elevado del que resultaría en un escenario de mayor previsibilidad”. La Agencia Noticias Argentinas destaca que este contexto obliga a mantener tasas de interés reales positivas, una medida clave para evitar que los ahorros locales se conviertan en dólares, lo que afectaría la liquidez y la estabilidad económica del país.
La dinámica del esquema monetario y sus efectos
El informe detalla que el Banco Central mantiene una política expansiva, inyectando pesos al mercado al comprar divisas, mientras que el Tesoro actúa de forma contractiva, absorbiendo liquidez a través de las licitaciones de deuda. Esta divergencia genera volatilidad en los rendimientos financieros y aumenta la presión sobre las tasas de interés a corto plazo.
Un ejemplo claro es la evolución de la caución, indicador que refleja el costo de financiamiento a muy corto plazo. Según el análisis, cuando el Tesoro logra un rollover superior al 100%, “seca” la plaza, provocando que la caución suba y se mantenga elevada. Durante febrero, este indicador alcanzó picos del 42% anual, antes de estabilizarse levemente.
El informe agrega que un recorte de tasas en este escenario, sin mejoras en la inflación, riesgo país y tasas externas, podría generar una dolarización de carteras, aumentando la salida de fondos del sistema financiero y afectando la estabilidad monetaria.
Escenario de política monetaria hasta que baje la inflación
Gutiérrez sostiene que “el espacio para reducir los rendimientos nominales es acotado, dada la necesidad de mantener tasas de interés reales positivas”. La estrategia conocida como “rienda corta” implica mantener el esquema monetario actual hasta que se observe un quiebre sostenible en la tendencia inflacionaria, evitando así sorpresas negativas en los mercados.
En este contexto, expertos del sector financiero consideran que cualquier alivio en las tasas dependerá de mejoras significativas en los indicadores de inflación y riesgo país, así como de una mayor previsibilidad de la política económica. Mientras tanto, inversores y empresas deberán adaptarse a un escenario de tasas elevadas y rendimientos ajustados, con impactos directos en créditos, inversiones y ahorro en pesos.




