La ciudad petrolera de Chubut enfrenta una ola de conmoción tras dos muertes violentas ocurridas en menos de una semana. El femicidio de Valeria Schwab y el hallazgo sin vida del joven Diego Serón tienen en vilo a la comunidad, que exige justicia y respuestas sobre la seguridad pública.
Estos hechos, investigados separadamente, han generado un profundo dolor, marchas de repudio y un intenso debate sobre las condiciones de seguridad en espacios públicos y la eficacia de las búsquedas. Según ADNsur.
El femicidio de Valeria Schwab: abuso, violencia y un sospechoso muerto
Valeria Schwab, de 38 años, salió a caminar por la costanera la noche del martes 13 de enero y nunca regresó. Su cuerpo fue hallado en la madrugada del miércoles 14 en un barranco cercano al cerro Chenque. La autopsia confirmó un cuadro de extrema violencia: fue abusada sexualmente, golpeada y asfixiada, presentando lesiones defensivas que indican que forcejeó con su o sus atacantes.
La investigación, inicialmente caratulada como homicidio, pasó a ser un femicidio. El caso dio un giro dramático cuando la policía encontró muerto a Jonathan Mario C., señalado como principal sospechoso. El hombre presentaba rasguños en el rostro y los peritos analizan ADN hallado bajo sus uñas para determinar si hubo contacto con la víctima. La fiscalía aclaró que, hasta ese momento, no existían pruebas objetivas que confirmaran su autoría. La hermana de Valeria, Jessica, y otras voces familiares sostienen la hipótesis de que al menos dos personas participaron del crimen.
La desaparición y muerte de Diego Serón: la angustia de una búsqueda frustrada
En paralelo, la ciudad vivía la angustiosa búsqueda de Diego Ezequiel Serón, de 28 años. El joven había salido de su casa en el barrio Las Flores el miércoles 7 de enero para realizar una changa laboral y solo avisó a su madre. Poco después, su teléfono celular se apagó.
Tras más de diez días de intensos rastrillajes que movilizaron a familiares, vecinos y fuerzas de seguridad, el peor desenlace se confirmó. Su cuerpo fue hallado el lunes 19 de enero en el sector agreste conocido como «Rincón del Diablo», en las cercanías del Camino del Centenario. La Justicia investiga las circunstancias de su muerte a la espera de los resultados de las pericias correspondientes.
Una comunidad herida que se moviliza y cuestiona
Ambas tragedias han dejado al descubierto el miedo y la frustración de los vecinos. La familia de Valeria criticó la falta de luz y seguridad en la costanera, una zona de esparcimiento común. Su novio, Franco, relató la desesperación de la búsqueda sin ayuda inmediata efectiva de la policía. Por otro lado, el padre de Diego cuestionó durante la búsqueda la demora y efectividad de los operativos policiales.
El dolor se transformó en acción. Familiares y amigos de Valeria convocaron a una marcha con velas para exigir justicia. Mientras, el gobernador de Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, se refirió al femicidio comprometiéndose a no parar «hasta encontrar al cobarde asesino».
Estos dos hechos, en tan corto tiempo, han sumido a Comodoro Rivadavia en un estado de duelo colectivo y han reavivado reclamos históricos por mayor seguridad y una respuesta más rápida y efectiva de las instituciones ante la desaparición de personas.




