Suelo inestable en Comodoro: el Ejército no pudo entrar a Sismográfica.
La emergencia en el barrio Sismográfica de Comodoro Rivadavia sumó este miércoles un capítulo de extrema tensión. Tras el desplazamiento del cerro Hermitte, el operativo de evacuación de bienes materiales debió ser modificado de urgencia debido a la fragilidad del terreno.
Aunque originalmente se planeaba utilizar camiones de gran porte para asistir a los damnificados, los informes técnicos revelaron una realidad alarmante: el suelo «latiendo» y agrietado no garantiza la seguridad para vehículos pesados, lo que obligó a una logística mucho más liviana y artesanal.
El riesgo de colapso que frenó a los camiones de 20 toneladas
Durante las primeras horas de la mañana, especialistas de la Municipalidad y efectivos de la Policía Federal evaluaron la transitabilidad de la zona afectada. El diagnóstico fue tajante: el peso de los camiones aportados por el Ejército Argentino, que alcanzan los 20.000 kilos, representaba una amenaza de colapso mayor para las estructuras ya dañadas. Ante esta situación, el secretario de Control Urbano y Operativo, Miguel Gómez, confirmó que se descartó el uso de maquinaria pesada.
Según ADNSUR, para no detener la recuperación de pertenencias de los vecinos, se activó un plan de contingencia con 35 camionetas. Este despliegue, integrado por unidades municipales, de gremios y de empresas petroleras, permitió una operatoria más ágil y, sobre todo, segura para los residentes que ven con desesperación cómo sus hogares siguen bajo amenaza.
Despliegue de la Brigada USAR: expertos en rescate urbano
La gravedad del escenario motivó el arribo de una unidad de élite a la ciudad petrolera. Se trata de la brigada del Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) de la Policía Federal Argentina. El equipo, que llegó en un avión de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), está compuesto por ingenieros, arquitectos y especialistas en colapso de estructuras, cuya misión es realizar un monitoreo geotécnico constante.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, remarcó que este despliegue preventivo busca anticiparse a posibles peligros mayores, reforzando la seguridad de la infraestructura y de los vecinos que aún transitan las zonas críticas. El personal especializado trabaja en identificar puntos de quiebre y evaluar si las grietas detectadas continúan expandiéndose, lo que obligaría a un cierre total y definitivo de los accesos.
Un operativo contrarreloj entre el peligro y la urgencia
Mientras la zona del cerro Hermitte permanece bajo una vigilancia estricta por un periodo de 48 horas, las familias intentan rescatar lo que queda de sus vidas. El equilibrio entre la urgencia de la población por retirar sus muebles y la necesidad técnica de evitar un desmoronamiento masivo es extremadamente delicado. La presencia de las fuerzas federales y los técnicos locales busca dar orden a una evacuación que se realiza bajo un riesgo urbano latente.
A medida que avanzan los informes, la incertidumbre crece. La imposibilidad de utilizar logística pesada ralentiza las tareas, pero la prioridad absoluta sigue siendo la vida. Las autoridades insisten en que el terreno «sigue latiendo», una metáfora que describe la actividad geológica interna que aún no ha cesado y que mantiene a Comodoro Rivadavia en vilo ante la posibilidad de nuevos movimientos de suelo.




