El INTA asiste a productores para salvar al ganado en Los Alerces.
La catástrofe ígnea en el Parque Nacional Los Alerces no solo ha dejado una marca indeleble en el bosque nativo, sino que ha puesto en jaque la supervivencia de los animales que habitan las zonas de interfase. Tras el paso de las llamas, el escenario es desolador: campos cubiertos de cenizas, alambrados destruidos y una ausencia total de forraje natural.
Los quipos técnicos han comenzado un despliegue territorial para intentar rescatar y alimentar a los animales que lograron sobrevivir al fuego, pero que ahora enfrentan la amenaza del hambre y la deshidratación.
Relevamiento de daños y asistencia forrajera inmediata
La prioridad absoluta en las zonas afectadas es garantizar el sustento nutricional de los rodeos que quedaron atrapados entre los focos. Según Argentar, los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) están trabajando codo a codo con los pobladores para evaluar el estado sanitario de las vacas, ovejas y caballos que presentan quemaduras o afecciones respiratorias por el humo. La falta de pasturas obligó a la activación de un operativo logístico para el traslado de fardos de alfalfa y suplementos minerales, esenciales para evitar la mortandad masiva de animales debilitados.
El impacto en la infraestructura y el suelo
Más allá de la pérdida directa de pastizales, los productores enfrentan la destrucción total de la infraestructura productiva. Las llamas consumieron kilómetros de alambrados perimetrales, lo que genera que el ganado sobreviviente se disperse, aumentando el riesgo de accidentes en rutas o pérdidas por depredadores. El INTA advierte que el suelo ha sufrido una degradación profunda por las altas temperaturas, lo que dificultará la recuperación de las pasturas naturales en el corto plazo. Por ello, la asistencia técnica se enfoca también en asesorar sobre el manejo de la carga animal para evitar un sobrepastoreo en las pocas áreas que quedaron verdes.
Planificación para la reconstrucción productiva
El desafío para la comunidad rural de Los Alerces y zonas aledañas recién comienza. Una vez controlada la emergencia ígnea, será necesario un plan integral de reconstrucción que incluya la reposición de infraestructura y planes de manejo ambiental específicos. Los equipos del INTA continúan monitoreando los parajes más aislados, donde la ceniza en suspensión y la contaminación de las fuentes de agua representan un peligro latente.
El compromiso de las instituciones será vital para que los pobladores cordilleranos puedan recuperar su medio de vida tras uno de los incendios más agresivos de los que se tenga registro.




