Brigadistas y medios aéreos coordinan el enfriamiento de puntos calientes para evitar la reactivación del fuego en la cordillera.
La Patagonia argentina enfrenta uno de sus veranos más complejos en materia ambiental. En las últimas semanas, las provincias de Chubut y Santa Cruz han visto cómo las llamas devoran más de 22.000 hectáreas de biodiversidad, afectando puntos críticos como Puerto Patriada, El Hoyo y el Parque Nacional Los Alerces. En un escenario donde el calor extremo, la baja humedad y los vientos intensos actúan como catalizadores, entender el comportamiento del fuego se vuelve vital. La reactivación de focos que parecían aplacados ha puesto en vilo a brigadistas y vecinos, quienes mantienen guardias permanentes para evitar que el desastre se extienda a zonas urbanas.
Las 4 fases críticas: de la propagación activa a la extinción
Para gestionar la emergencia, los equipos de combate dividen el avance del siniestro en cuatro etapas técnicas fundamentales. La primera es la fase Activa, donde el fuego se propaga sin límites, alimentado por la vegetación seca y el viento, volviéndose imprevisible. Luego sigue la etapa de Estabilizado, donde el incendio aún no está controlado, pero su avance es predecible bajo los pronósticos meteorológicos, permitiendo enfocar las tareas en limitar su crecimiento.
La tercera fase es la de Controlado, que se alcanza cuando se detiene la propagación más allá de las líneas de defensa establecidas. En este punto, el objetivo principal es asegurar que no queden brasas ni puntos calientes. Finalmente, se llega al estado de Extinguido, cuando no hay material combustible encendido y las condiciones ambientales ya no permiten una reactivación. Según Ambito, el uso de tecnología como drones y patrullajes a pie es determinante para transitar entre estas fases en sectores de geografía accidentada.
El fenómeno de las brasas ocultas: ¿por qué el fuego «revive»?
Uno de los mayores desafíos en la Comarca Andina es la reactivación de focos que se creían superados. Este fenómeno ocurre principalmente por factores climáticos: temperaturas cercanas a los 30°C y una humedad relativa que cae al 23% secan rápidamente la vegetación, facilitando que cualquier chispa inicie un nuevo frente. Sin embargo, el peligro real suele estar oculto. En cañones profundos o valles frondosos, las brasas pueden permanecer incandescentes bajo las raíces o dentro de los troncos por días, esperando ráfagas de viento para reavivarse.
A este factor natural se suma la sombra de la intencionalidad. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, confirmó que existen investigaciones judiciales en curso por incendios provocados. Para incentivar la denuncia y dar con los responsables, se ha dispuesto una recompensa de 50 millones de pesos. Torres fue enfático al señalar que la sociedad exige penas coherentes con el daño ambiental y social causado, especialmente cuando el esfuerzo humano de los brigadistas se ve saboteado por negligencias o actos criminales.
Situación actual: Puerto Patriada contenido y alerta en Los Alerces
A pesar de la gravedad, hay noticias que traen alivio. Tras una semana de despliegue ininterrumpido de más de 660 personas y medios aéreos como aviones hidrantes AT-802, el incendio en Puerto Patriada se encuentra contenido en un 85%. Según informaron las autoridades, ya no existe riesgo inminente para las localidades vecinas, aunque se mantienen las rotaciones de personal cada ocho horas para realizar tareas de enfriamiento.
En contraste, el Parque Nacional Los Alerces continúa en una situación crítica, con más de 12.000 hectáreas comprometidas y focos de comportamiento extremo en sectores como Punta Mattos y Arroyo Braese. Las autoridades insisten en que, si bien el turismo no corre riesgo, es imperativo respetar las restricciones de navegación y tránsito. El Servicio Meteorológico Nacional no prevé lluvias significativas para los próximos días, lo que obliga a mantener la guardia alta frente a un enemigo que, como advierten los bomberos de El Bolsón, «permanece vivo dentro de los árboles».




