Frente a los devastadores incendios forestales que arrasan la cordillera de Chubut, el presidente Javier Milei rompió su silencio con un mensaje en redes sociales que generó una inmediata ola de críticas.
En lugar de abordar la emergencia o apoyar el operativo de casi 500 brigadistas, su intervención se centró en denunciar lo que llamó «el lado oscuro de Argentina», desatando un debate nacional sobre su rol en medio de la catástrofe ambiental. Según ADN sur.
Una emergencia de gran magnitud con un operativo histórico
El incendio que comenzó el lunes en Puerto Patriada, cerca de El Hoyo, se ha convertido en una de las peores tragedias ambientales de las últimas décadas en la Patagonia. Hasta el momento, el fuego ha arrasado miles de hectáreas de bosque nativo e implantado, desafiando los esfuerzos de contención debido a las altas temperaturas, los vientos erráticos y la compleja topografía.
Para enfrentarlo, se ha desplegado uno de los operativos más grandes de la historia reciente, que involucra a casi 500 personas. Entre ellos, se encuentran brigadistas locales, 63 refuerzos de Córdoba, y personal de las Brigadas Nacionales Centro y del Noreste. El operativo cuenta con un apoyo aéreo crucial, que incluye al avión hidrante más grande de Latinoamérica, con capacidad para 15.000 litros de agua. También participan numerosos organismos, desde Gendarmería Nacional y el Ejército hasta bomberos voluntarios y municipios de la región.
La polémica publicación presidencial y las reacciones
En medio de este escenario crítico, el presidente Milei se pronunció por primera vez este sábado, pero no para referirse al combate del fuego o a las comunidades afectadas. En su cuenta de X (antes Twitter), compartió una publicación de un usuario que cuestionaba versiones sin sustento que culpaban a «dos israelíes» de iniciar los incendios. Milei acompañó el repost con una frase breve y contundente: “EL LADO OSCURO DE ARGENTINA. Fin.”
Esta publicación, que omitió cualquier mención al operativo, a los brigadistas o al estado de la emergencia, generó una reacción inmediata y mayoritariamente crítica en las redes sociales y el ámbito político. Muchos usuarios y dirigentes interpretaron el mensaje como una generalización negativa sobre la sociedad argentina en un momento que requería liderazgo y unidad, en lugar de un comentario enfocado en combatir la desinformación.
Mientras cientos de brigadistas arriesgan sus vidas en condiciones extremas para controlar un incendio que autoridades provinciales ya calificaron como intencional, la primera intervención pública del presidente Javier Milei ha quedado marcada por la polémica. Su elección de enfocarse en un mensaje críptico sobre «el lado oscuro» del país, en lugar de en la catástrofe ambiental y humana, deja un vacío de liderazgo institucional y abre un debate sobre el tono y el contenido de la comunicación presidencial en medio de emergencias nacionales.




