Muerte por hantavirus: conmoción en Bariloche por un efectivo de la PFA.
La Patagonia argentina se encuentra bajo una profunda consternación tras confirmarse el fallecimiento de un integrante de la Policía Federal Argentina (PFA), quien prestaba servicios en la delegación de San Carlos de Bariloche. El efectivo perdió la vida durante la madrugada de este martes luego de una breve pero desfavorable internación que duró apenas 48 horas. El desenlace fatal volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias de la región cordillerana ante la peligrosidad de esta zoonosis que, históricamente, ha afectado a la zona andina.
Un cuadro agudo que no dio tregua
El oficial, cuya identidad se mantiene bajo reserva por respeto a su círculo íntimo, comenzó a manifestar síntomas el último fin de semana. Al acudir a la guardia, presentaba indicios que inicialmente se confundieron con un cuadro gripal severo. Según ADNSUR, los médicos activaron de inmediato el protocolo para enfermedades zoonóticas dada la zona de residencia y las tareas operativas del paciente. Pese a los esfuerzos en la unidad de cuidados críticos, la evolución fue esquiva y la insuficiencia respiratoria terminó con su vida en las primeras horas del martes.
Desde el ámbito interno de la fuerza, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, sus compañeros expresaron un dolor inmenso. Destacaron que el efectivo se encontraba plenamente activo y que sus labores territoriales implicaban, en ocasiones, desplazamientos por áreas rurales o periféricas, entornos donde el riesgo de exposición al virus es considerablemente mayor.
El mecanismo de transmisión en la región andina
El hantavirus es una enfermedad causada por virus ARN de la familia Bunyaviridae. En la Patagonia, el reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). La transmisión no es por picadura, sino principalmente por la inhalación de partículas virales suspendidas en el aire, provenientes de la orina, saliva o excrementos secos del roedor. Cuando una persona remueve el aire en ambientes cerrados que permanecieron sin ventilar, como galpones o cabañas, respira estas micropartículas infectadas.
El gran desafío clínico es que los síntomas iniciales son inespecíficos: fiebre alta, dolores musculares intensos (mialgias), cefalea y vómitos. Sin embargo, en pocos días el virus puede atacar el sistema cardiovascular y respiratorio, provocando el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Al no existir un tratamiento antiviral específico, la clave reside en el soporte médico temprano en terapia intensiva para sostener las funciones vitales.
Recomendaciones y prevención ante la alerta sanitaria
A raíz de este lamentable suceso, las autoridades sanitarias de Río Negro reforzaron las medidas de prevención para residentes y turistas. Resulta fundamental ventilar por al menos 30 minutos cualquier espacio que haya permanecido cerrado antes de ingresar. Asimismo, se recomienda realizar limpiezas húmedas utilizando una solución de agua con lavandina al 10% para evitar levantar polvo, y mantener los residuos en tachos herméticos para no atraer roedores.
Para quienes realizan actividades al aire libre, se aconseja acampar en áreas despejadas, utilizar carpas con piso y cierres herméticos, y evitar dormir directamente sobre el suelo. Ante la aparición de fiebre o malestar general luego de haber estado en contacto con áreas rurales o tras haber realizado tareas de limpieza en depósitos, es imperativo acudir de inmediato al centro de salud más cercano, ya que la detección precoz es la única herramienta para mejorar el pronóstico frente a esta enfermedad.




