Esquel celebra 120 años: un recorrido por su historia y su naturaleza.
La ciudad de Esquel vive hoy una jornada cargada de emoción y memoria al conmemorar el 120° aniversario de su fundación oficial. Desde aquel 25 de febrero de 1906, cuando la llegada del telégrafo al valle cordillerano marcó el inicio formal de la vida institucional, la localidad ha sabido forjar una identidad inquebrantable. Este aniversario no solo representa el paso del tiempo, sino la consolidación de una comunidad que nació bajo el signo de la comunicación y el esfuerzo colectivo en uno de los rincones más bellos de la Patagonia argentina.

Orígenes ancestrales y la colonización del valle
Mucho antes de que se trazaran las primeras calles, este territorio ya era habitado y transitado por los pueblos mapuche-tehuelches, quienes mantenían un vínculo sagrado con la tierra. El nombre «Esquel», de origen mapudungun (esgel kaik), remite directamente a la vegetación original del lugar. Según Canal 4 Esquel, la fisonomía de la ciudad comenzó a cambiar a fines del siglo XIX con la llegada de las familias galesas que fundaron la Colonia 16 de Octubre. Este asentamiento creció de manera sostenida gracias al trabajo comunitario y, tras la resolución de conflictos limítrofes con Chile, el Estado nacional impulsó el desarrollo de la localidad, que en 1923 logró constituirse finalmente como municipio.

La Trochita y el desarrollo ferroviario
Un hito que definió el destino económico y social de la región fue, sin duda, la llegada del ferrocarril. El 25 de mayo de 1945, el Viejo Expreso Patagónico, cariñosamente apodado «La Trochita», arribó por primera vez a la ciudad. Este acontecimiento no solo fortaleció la conectividad regional en una época de aislamiento, sino que con el correr de las décadas se transformó en un símbolo viviente de la identidad esquelense. Hoy, este tren de trocha angosta es un monumento histórico nacional y uno de los atractivos turísticos más importantes del mundo, representando la perseverancia de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces.

Patrimonio de la Humanidad y entorno natural
La historia de la ciudad está íntimamente ligada a su geografía privilegiada. Esquel funciona como la puerta de entrada al Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Este ecosistema protege lagos cristalinos y bosques de alerces milenarios, definiendo un estilo de vida basado en el respeto por el territorio. La participación ciudadana activa ha sido clave para proteger este entorno, marcando decisiones fundamentales para el presente y el futuro de la comunidad.

Con el Centro de Esquí La Hoya y la Reserva Natural Urbana Laguna La Zeta a pocos kilómetros, la ciudad ofrece un perfil único que se disfruta durante las cuatro estaciones. En estos 120 años, Esquel celebra su pasado, su presente y, sobre todo, a su gente. Con una escala humana y una mirada puesta en el futuro, la ciudad continúa escribiendo su propia crónica en el corazón de la Patagonia andina, manteniendo intacto el espíritu de aquellos pioneros que soñaron un hogar entre las montañas.




