La industria textil nacional vuelve a dar una mala noticia. La firma TN & Platex, una de las principales del rubro, debió paralizar su planta Hilados SA en la localidad tucumana de Los Gutiérrez y suspender por dos meses a casi 200 trabajadores.
La medida, que comenzó a regir este sábado 17 de enero y se extendería hasta el 28 de febrero, incluye una reducción salarial del 30% para los empleados afectados, quienes además reclaman el pago del aguinaldo de diciembre y de vacaciones adelantadas, según Noticias Argentinas.
El cierre temporal responde a los dos problemas estructurales que, según empresarios y gremialistas, están asfixiando al sector: la brutal caída del consumo interno y la «avalancha» de importaciones de ropa y textiles, muchas de ellas a precios irrisorios y en condiciones de competencia desleal. La planta, dedicada a la producción de blanquería, tapicería y camisería, enfrenta la misma situación que otras fábricas que ya han cerrado sus puertas.
La amenaza de un «preventivo de crisis» y la crítica a la política de importaciones
El panorama para los trabajadores de Hilados SA podría empeorar. Desde el sector gremial, el secretario general de la Asociación de Obreros Textiles de Argentina, Hugo Benítez, advirtió que la empresa podría presentar en los próximos días un «procedimiento preventivo de crisis». Este mecanismo legal abriría la puerta a despidos masivos y a cambios profundos en las condiciones laborales. «Estamos mal. La industria textil en general está en un momento crítico e Hilados no escapa a esa realidad», declaró Benítez.
La crisis no es un caso aislado. Mario Giambattistelli, presidente de la Cámara Industrial de la Indumentaria de Rosario, fue contundente al responsabilizar a la política económica: «La destrucción de la industria nacional es una política de Estado ordenada, sistemática y desarrollada por este Gobierno desde el primer momento». Según sus cálculos, el año pasado el 80% de las 400 fábricas que integran su cámara se vieron forzadas a convertirse en importadoras para sobrevivir.
El fenómeno de la «fast fashion» y la ropa usada importada
La situación se agrava con fenómenos globales como la «fast fashion» (moda rápida), impulsada por plataformas como Shein y Temu. Priscilla Makari, directora de la Fundación Protejer, explicó que este modelo produce «ropa todo el tiempo» con fibras sintéticas contaminantes, muchas veces bajo condiciones de competencia desleal y sin normas adecuadas. Makari señaló que, mientras el mundo empieza a regular estas plataformas, «Argentina va a contramano».
Otro dato alarmante es la importación de ropa usada. Makari reveló que el 86% de esta ropa ingresa por la aduana de Jujuy y proviene del desierto de Atacama en Chile, con origen en Estados Unidos. Estos textiles, que los norteamericanos no pueden incinerar por la contaminación, llegan a la Argentina con químicos y bacterias peligrosas, representando un riesgo sanitario y ambiental.
Según el informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en los últimos dos años el sector ya ha perdido más de 16 mil puestos de trabajo y registra una caída interanual de la actividad del 24%. La suspensión en Tucumán parece ser solo el último eslabón de una cadena de despidos que amenaza con extenderse.




