Estados Unidos destruye 2.000 blancos en Irán con bombarderos B-52.
La escalada militar en Oriente Medio ha alcanzado un punto de no retorno tras cumplirse el tercer día de la denominada Operación Furia Épica. El Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) confirmó este martes que sus fuerzas ya han impactado más de 2.000 objetivos estratégicos en suelo iraní, una cifra que refleja la intensidad de una campaña aérea que busca desarticular por completo la estructura militar del régimen. La novedad más relevante de la jornada fue la incorporación del icónico bombardero estratégico B-52 a las operaciones, sumándose a los B-1 y B-2 que ya operaban en la zona.
Esta ofensiva representa una diferencia cualitativa respecto a intervenciones anteriores. Según Infobae, el Centcom reportó que entre los blancos destruidos se encuentran centros de mando y control, silos de misiles balísticos, y el cuartel general conjunto del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La devastación alcanzó también a la marina iraní, con la destrucción total de once buques de guerra en el golfo de Omán, lo que deja a Teherán con una capacidad de respuesta naval severamente diezmada frente al despliegue de la coalición.
El costo humano y el colapso de las negociaciones nucleares
El balance de víctimas crece de manera alarmante a medida que los bombardeos se intensifican. Hasta el momento, se han contabilizado seis soldados estadounidenses muertos. Por el lado iraní, la Media Luna Roja registra 787 bajas, entre militares y civiles, mientras que en Líbano los ataques israelíes —enmarcados en la Operación León Rugiente— han dejado 40 muertos. Es pertinente recordar que esta ofensiva se desencadenó tras el fracaso de las rondas de negociación en Omán, donde el enviado especial Steve Witkoff señaló que Irán se negó al enriquecimiento cero de uranio, alegando poseer reservas suficientes para fabricar al menos once armas nucleares.
La inteligencia estadounidense confirmó que, en las primeras horas del conflicto, fue abatido el líder supremo Alí Khamenei, junto a más de 40 altos mandos del régimen. Pese a estos golpes certeros, Irán ha intentado responder mediante el uso de drones asesinos contra sedes diplomáticas. Recientemente, dos aeronaves no tripuladas alcanzaron la embajada de EE. UU. en Arabia Saudita, lo que derivó en el cierre temporal de las sedes en dicho país y en Kuwait, junto a una orden de evacuación para ciudadanos estadounidenses en catorce naciones de la región.
Caos en el mercado energético y el estrecho de Ormuz
La dimensión militar del conflicto ha tenido un impacto sísmico en la economía global. La Guardia Revolucionaria Islámica declaró el cierre del estrecho de Ormuz, una vía por la que transita el 20% del petróleo mundial y el 19% del gas natural licuado. Aunque el Centcom asegura que el control militar del paso sigue en manos de la coalición, el temor de las aseguradoras ha paralizado el tránsito comercial. Navieras de la talla de Maersk y Hapag-Lloyd suspendieron sus operaciones, provocando que el barril Brent subiera más de un 9% en un solo día.
El presidente estadounidense señaló que la «gran oleada» de ataques aún está por venir y que las operaciones continuarán durante varias semanas. El objetivo declarado es la erradicación total del programa de misiles, la marina y las capacidades nucleares de Irán. Mientras los B-52 continúan sobrevolando el territorio persa, la comunidad internacional observa con incertidumbre si esta presión militar conducirá al colapso definitivo de un sistema político que ha resistido presiones externas durante las últimas cuatro décadas.




