Carlos Casares presentó su renuncia «indeclinable» como interventor del Ente Nacional Regulador del Gas. En una extensa carta, admitió no haber cumplido las expectativas del Gobierno y expresó sorpresa por su exclusión del nuevo organismo.
En una jornada de fuertes movimientos dentro de la administración pública nacional, Carlos Casares presentó este viernes su renuncia como interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS). Según ADNsur.
Casares justificó su decisión al no haber sido considerado para integrar el directorio del futuro Ente Nacional Regulador del Gas y de la Electricidad, el organismo unificado que absorberá al ENARGAS y al ENRE a partir del 1 de marzo de 2026.
Una salida forzada en medio de la reconfiguración energética
La renuncia de Casares no fue una sorpresa en el ámbito energético, pero sí dejó al descubierto las tensiones detrás de la reorganización regulatoria. En su carta, el ahora exfuncionario explicó que su intención era «continuar colaborando» con el proyecto de unificación para que el nuevo organismo alcanzara estándares de calidad internacionales. Para ello, incluso se presentó al Concurso Público de Antecedentes convocado para conformar el directorio.
Sin embargo, su exclusión de la lista de seleccionados determinó su salida. «No cabe otra decisión que presentar mi renuncia indeclinable al cargo de Interventor del ENARGAS», escribió Casares, admitiendo también que «no he satisfecho las expectativas previstas» para su rol por parte del Gobierno nacional. Su gestión al frente del organismo, que comenzó en enero de 2024, finaliza así en un momento clave de definiciones tarifarias y regulatorias.
Un balance con 21 hitos: racionalización, tarifas y transparencia
En su extensa misiva, Casares realizó un detallado balance de su gestión, enumerando 21 hitos principales. Entre ellos, destacó el proceso de racionalización administrativa que redujo el plantel de personal de 707 a 516 trabajadores. También resaltó la implementación de la Adecuación Tarifaria Transitoria y el avance en la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) para el período 2025-2030, el tercer proceso integral de este tipo en la historia del organismo.
Otros puntos sobresalientes de su gestión fueron la regularización de más de 440 expedientes sancionatorios heredados, la publicación de una agenda regulatoria pública para mayor transparencia y la reactivación de la participación del ENARGAS en la Asociación de Reguladores Iberoamericanos de Energía (ARIAE). Según sus cifras, el índice de transparencia del organismo pasó del 66% al 92.6% durante su intervención.
Un legado en transición hacia un organismo más amplio
La salida de Casares deja al ENARGAS en una etapa de transición crítica, a menos de dos meses de su absorción por el nuevo ente unificado. Su gestión, que comenzó como parte del equipo técnico que elaboró los lineamientos energéticos de La Libertad Avanza, cierra un ciclo marcado por el intento de ordenar la regulatoria gasífera, ajustar tarifas y sanear el organismo.
Ahora, el desafío pasa al futuro Ente Nacional Regulador del Gas y de la Electricidad, que deberá no solo fusionar dos culturas regulatorias distintas, sino también abordar temas pendientes cruciales: la definición de un esquema tarifario sustentable, la racionalización de subsidios y la creación de un marco que incentive las inversiones necesarias para garantizar el abastecimiento energético del país en el largo plazo. La renuncia de Casares es, en definitiva, el primer paso formal en la disolución de un organismo histórico y el nacimiento de uno nuevo con mayores responsabilidades.




