El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que suspendió una segunda ola de ataques militares contra Venezuela, argumentando que ya no son «necesarios» debido a la cooperación del gobierno interino de Delcy Rodríguez y a la liberación de presos políticos.
En una publicación en su red social Truth, Trump destacó el gesto de Caracas como «muy importante e inteligente». Sin embargo, advirtió que mantendrá el despliegue militar «por motivos de seguridad», confirmando que «todos los barcos permanecerán en su lugar» frente a las costas venezolanas.
Una decisión condicionada por la liberación de presos
La decisión de suspender nuevas acciones militares está directamente vinculada a la medida anunciada el jueves por el gobierno venezolano. El presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, había informado la excarcelación de un «número importante» de presos políticos, en lo que calificó como un «gesto unilateral» del gobierno bolivariano para la «convivencia pacífica».
Según Noticias Argentinas (NA), Trump señaló en su mensaje: «Venezuela está liberando a un gran número de presos políticos como muestra de su ‘búsqueda de la paz’. Este es un gesto muy importante e inteligente». El mandatario estadounidense afirmó que ambos países están colaborando eficazmente, «especialmente en la reconstrucción, de una forma mucho mayor, mejor y más moderna, de su infraestructura de petróleo y gas».
El encuentro clave con las grandes petroleras
Junto con el anuncio de la suspensión de ataques, Trump reveló una reunión estratégica. El presidente informó que hoy se reunirá en la Casa Blanca con «las grandes petroleras que ‘invertirán al menos 100 mil millones de dólares'». Si bien no especificó nombres, se presume que se refiere a gigantes como ExxonMobil y Chevron, que históricamente han tenido intereses en la cuenca del Orinoco, la reserva de crudo más grande del mundo.
Este encuentro sugiere que la estrategia de Washington va más allá de lo militar y apunta a un rápido reingreso del capital petrolero estadounidense a Venezuela, ahora que el gobierno de Maduro ha sido desplazado. La «cooperación» mencionada por Trump parece referirse a un acuerdo para la reconstrucción y modernización de la devastada industria petrolera venezolana, lo que abriría enormes oportunidades de negocio para las empresas norteamericanas.
Una tregua vigilada y la sombra del poder naval
A pesar del tono conciliador, Trump dejó en claro que la presión militar no desaparecerá por completo. «Sin embargo, todos los barcos permanecerán en su lugar por motivos de seguridad», afirmó, en referencia al bloqueo de petroleros que mantiene la armada estadounidense en aguas cercanas a Venezuela.
Esta postura refleja una estrategia de «palo y zanahoria»: se suspenden los ataques directos como muestra de buena voluntad ante los gestos de Caracas, pero se mantiene una presencia militar disuasiva para asegurar que el nuevo gobierno interino continúe alineado con los intereses de Washington y para proteger las futuras inversiones petroleras. El equilibrio entre diplomacia y fuerza marca la nueva fase de la crisis venezolana.




