En un giro significativo para la crisis institucional que atraviesa la región, la Justicia de Venezuela dio inicio este sábado a un proceso masivo de excarcelaciones
Tras la reciente aprobación de una Ley de Amnistía, se autorizó la salida de 379 personas que se encontraban privadas de su libertad por motivos políticos, una medida que genera tanto expectativa como cautela entre los organismos internacionales de derechos humanos.
El alcance de las liberaciones en territorio venezolano
El operativo de liberación, que comenzó a ejecutarse entre la noche del viernes y la mañana de este sábado, fue coordinado por la Fiscalía General y supervisado por una comisión parlamentaria especial. Según datos proporcionados por el diputado Jorge Arreaza, la gran mayoría de los beneficiarios (371 personas) pertenecen a centros de detención en Caracas, mientras que el resto se distribuye en los estados de Barinas, Portuguesa y Monagas.
De acuerdo a la información publicada por el medio Radio3, esta normativa abarca hechos ocurridos en un extenso periodo que va desde 1999 hasta el presente año 2026. La medida fue impulsada bajo la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien ha solicitado celeridad en la revisión de los expedientes para profundizar el proceso de reconciliación política en el país caribeño.
Advertencias de las ONG sobre los casos pendientes
A pesar del impacto de la noticia, organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos civiles, como Foro Penal, mantienen una postura vigilante. Si bien celebran el retorno de estos ciudadanos a sus hogares, advierten que la ley posee cláusulas de exclusión que podrían dejar desamparados a sectores críticos, especialmente a aquellos vinculados con el ámbito militar o situaciones específicas no contempladas en el texto legal.
Hasta el momento, se estima que aún permanecen cientos de personas detenidas por razones ideológicas. La implementación de estas medidas se da en un marco de fuerte presión internacional, donde la transparencia en el cumplimiento de la amnistía será clave para determinar si Venezuela avanza hacia una verdadera apertura democrática o si se trata de una estrategia limitada de alivio político.




