Alivio en Chubut: lloviznas frenan el avance de 40 mil hectáreas.
La crisis ambiental en el norte de Chubut ha encontrado un pequeño respiro durante las últimas horas. Tras semanas de lucha incesante, un leve descenso de la temperatura acompañado por una garúa persistente ha logrado ralentizar el avance de las llamas, que ya han devastado una superficie estimada en 40 mil hectáreas. Aunque el fuego permanece activo y con múltiples frentes, este cambio en las condiciones meteorológicas representa una ventana de oportunidad crucial para los brigadistas que intentan contener la unión de los focos provenientes de Puerto Patriada y el Parque Nacional Los Alerces.
Investigación judicial y el impacto en la biodiversidad
La magnitud del desastre ha escalado a los tribunales. La Justicia Federal ha iniciado una investigación para determinar si los protocolos de respuesta fueron los adecuados durante las primeras etapas del siniestro. Según Infobae, persona afectada por la gravedad del hecho, el fiscal federal Santiago Roldán busca establecer si existió negligencia en el manejo operativo del fuego que comenzó en el lago Menéndez. Mientras la pesquisa avanza, el daño ambiental es ya irreversible en vastas zonas de bosques nativos e implantados, donde el paraíso natural ha quedado reducido a un paisaje de cenizas y grises.
Clima y expectativas: el factor determinante
El alivio térmico de este miércoles, con máximas que rondan los 15 grados, ha permitido a los más de 500 combatientes trabajar con mayor previsibilidad sobre los puntos calientes. No obstante, las autoridades mantienen la cautela: se esperan acumulados de lluvia menores a 2 mm, una cantidad insuficiente para extinguir focos de tal magnitud, pero vital para humedecer el material combustible fino. El Servicio Meteorológico Nacional anticipa que estas condiciones podrían repetirse, aunque el alerta máxima persiste debido a los pronósticos de vientos fuertes que podrían reactivar las llamas en las próximas jornadas.
El agotamiento de los brigadistas en el frente de batalla
Más allá de la logística técnica, el factor humano es hoy una de las mayores preocupaciones. El personal de bomberos y brigadistas acumula más de 20 días de guardias permanentes, enfrentando un desgaste físico y moral significativo. En localidades como Cholila, los pobladores observan con escepticismo la tregua climática, temiendo que la furia del fuego regrese con la rotación del viento. Por ahora, el objetivo primordial del comando unificado es consolidar las líneas de control y aprovechar la humedad actual para evitar que el incendio continúe sitiando a las poblaciones turísticas de la cordillera.




