La industria del petróleo y el gas enfrenta en 2026 el desafío clave de asegurar financiamiento para sostener su expansión histórica, donde el principal nudo está en proveer liquidez y crédito a las más de 7,700 pymes que sostienen la cadena de valor, según datos del sector energético.
Mientras la producción no convencional de Vaca Muerta marcó récords históricos en 2025, consolidándose como el motor de la matriz exportadora argentina, el principal freno para un salto productivo mayor ya no es geológico, sino financiero. Especialistas del sector destacan que la expansión de la actividad genera una demanda de inversiones que requiere herramientas sofisticadas y flexibles para proveer capital de trabajo y financiar bienes de capital a lo largo de toda la cadena productiva. Según Noticias Argentinas.
Un mercado financiero dividido: un mundo para las grandes operadoras y otro para las pymes
El panorama financiero para la industria energética presenta dos realidades claramente diferenciadas. Por un lado, las grandes operadoras como YPF, Pan American Energy (PAE) y Pampa Energía han logrado acceder a mercados de capital internacionales, cerrando acuerdos millonarios para financiar proyectos de infraestructura clave. Un ejemplo es el préstamo de USD 2,000 millones para el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), considerado el mayor financiamiento de proyectos en la historia del país, o las negociaciones en curso para un crédito de USD 1,000 millones con bancos como JPMorgan y Citigroup para un nuevo gasoducto.
Del otro lado, están las más de 7,700 pymes proveedoras que generan decenas de miles de empleos indirectos en servicios, logística y bienes de capital. Para estas empresas, el acceso al crédito es un cuello de botilla persistente. Mientras las grandes firman acuerdos multimillonarios, las pymes dependen de instrumentos de corto plazo o tienen una capacidad de inversión limitada.
Las herramientas que buscan desatar la inversión: desde la FCE hasta el RIGI
Frente a este escenario, se están promoviendo distintas herramientas financieras para cerrar la brecha. Un instrumento clave que ya está en uso es la Factura de Crédito Electrónica (FCE). Grandes operadoras como PAE e YPF emiten estas facturas, permitiendo a sus proveedores descontarlas en el mercado y transformar cobros a futuro en liquidez inmediata a tasas competitivas.
Para inversiones a más largo plazo, especialistas como Pablo Sanucci, CEO de Finvoi, destacan la necesidad de impulsar el leasing en dólares (vital para equipos cuyo costo y contratos están dolarizados) y desarrollar Obligaciones Negociables Pyme con plazos extendidos. Esto permitiría a las empresas proveedoras planificar sin depender solo del crédito bancario tradicional.
En un nivel macro, un marco regulatorio que está atrayendo la atención de grandes inversores es el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Según analistas, el RIGI podría representar un «cambio de era» para la inversión energética argentina, al ofrecer estabilidad fiscal y regulatoria por décadas, un factor determinante para fondos internacionales. Sin embargo, desde el sector pyme se ha alertado sobre la necesidad de que este régimen no genere asimetrías que perjudiquen a la industria local.
El horizonte: convertir el financiamiento en el combustible del crecimiento
El consenso entre analistas y protagonistas del sector es claro: sin financiamiento para las pymes no hay expansión sostenible de Vaca Muerta. La industria energética argentina se encuentra en una «ventana histórica», con un escenario macroeconómico más estable y una demanda global de energía que valora proyectos como los de la cuenca neuquina.
El desafío ahora es articular un ecosistema financiero diversificado que atienda tanto los megaproyectos de infraestructura como las necesidades cotidianas de capital de trabajo de los miles de proveedores que hacen posible la operación en el yacimiento. La capacidad de generar instrumentos específicos y atraer capital de riesgo será lo que determine si el potencial de Vaca Muerta se traduce en un motor de crecimiento a largo plazo para toda la economía argentina.




