El ministro de Economía ratificó el compromiso del Gobierno con la reducción tributaria, en la misma jornada en que el oficialismo cedió la rebaja de Ganancias para destrabar la reforma laboral en el Senado. «Bajamos inflación, pobreza e inseguridad», aseguró.
La paradoja quedó flotando en el aire de la mañana. Mientras en el Congreso el oficialismo resignaba un capítulo clave de su política tributaria para garantizar los votos de la reforma laboral, Luis Caputo salió a reivindicar desde las redes el rumbo hacia menos impuestos.
El mensaje, publicado minutos después de conocerse las 28 modificaciones al proyecto original, buscó despejar dudas: la vocación sigue siendo la misma, aunque el timing legislativo obligue a ceder.
«Todo lo que dijimos que íbamos a hacer»
El titular del Palacio de Hacienda utilizó su cuenta oficial en X para responder a un debate televisivo que señalaba la contradicción entre el discurso y las concesiones. Lejos de esquivar el tema, Caputo redobló la apuesta y enumeró logros de la gestión en diferentes frentes.
«No solo bajamos impuestos (por el equivalente a 2,5% del PIB)», escribió. «También bajamos la inflación, la pobreza, la indigencia, la inseguridad, los piquetes y las regulaciones. Es decir, todo lo que dijimos que íbamos a hacer y por lo que la gente nos votó», completó.
El mensaje, replicado en cuestión de minutos por cuentas oficialistas, tuvo un destinatario claro: la tribuna propia. El ministro buscó transmitir que la cesión en Ganancias fue táctica, no estratégica. Según Noticias Argentinas, en Economía sostienen que «lo esencial» del programa económico no se negocia.
El impuesto que quedó fuera del acuerdo
La contradicción aparente tiene nombre y apellido: el artículo que eliminaba la rebaja del Impuesto a las Ganancias para grandes y medianas empresas. Esa cláusula, que representaba un costo fiscal superior a los 2 billones de pesos para las provincias, fue el primer sacrificio del oficialismo en la negociación con los gobernadores aliados.
La CGT también puso su sello en el acuerdo: a cambio de sostener el esquema de aportes sindicales, el Ejecutivo aceptó un tope del 0,5% para las contribuciones obligatorias a las cámaras empresariales. El capítulo tributario, entonces, quedó en suspenso. Al menos por ahora.
Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron a Noticias Argentinas que la intención de seguir reduciendo la presión fiscal se mantiene, pero que la prioridad inmediata es aprobar la reforma laboral. «Después veremos», sintetizó un colaborador directo de Caputo.
Impuestos «altos y distorsivos»: el diagnóstico que no cambia
El ministro evitó polemizar con los senadores que forzaron la eliminación del artículo, pero no moderó el diagnóstico. Calificó a los impuestos actuales como «altos y distorsivos», una definición que repite desde su llegada al Gabinete y que esta vez utilizó para citar un fragmento del debate televisivo.
La frase no es inocente. En privado, Caputo insiste con que la presión tributaria en Argentina duplica la de la región si se considera el efecto combinado de Nación, provincias y municipios. El problema, admiten en su entorno, es que cada vez que intentan reducir un gravamen chocan contra la necesidad de sostener la recaudación o contra las demandas de los gobernadores.
El round de fondo
El tratamiento de la reforma laboral en el Senado dejó una enseñanza para el oficialismo: el paquete fiscal no pasa sin acuerdo político. La eliminación del artículo de Ganancias fue el precio a pagar para garantizar los votos de bloques dialoguistas y mandatarios provinciales.
Pero en Balcarce 50 dan la pulseada por ganada. «Lo relevante es que la reforma laboral salga», justificó ante este medio un alto funcionario. «Después vendrá el turno de los impuestos». La pregunta que sobrevuela el recinto y los despachos oficiales es cuándo llegará ese turno y, sobre todo, cuánto más podrá esperar la promesa de una baja impositiva que el electorado todavía no termina de ver en el bolsillo.




