Desastre en Los Alerces: el fuego ya consumió más de 15 mil hectáreas.
La emergencia ígnea en la Patagonia argentina ha escalado a niveles críticos, transformándose en uno de los desafíos ambientales más complejos de los últimos años. El incendio forestal que azota al Parque Nacional Los Alerces no da tregua y las últimas mediciones confirman una superficie afectada que supera las 15 mil hectáreas de bosque nativo.
La simultaneidad de focos en distintas áreas protegidas del país ha tensionado al máximo los recursos logísticos, obligando a un despliegue federal sin precedentes para intentar frenar el avance de las llamas en un ecosistema de valor incalculable.
Reconfiguración estratégica ante la crisis regional
La situación en la cordillera chubutense se enmarca en un panorama nacional alarmante, donde la dispersión de los incendios dificulta la concentración de recursos. Según Ushuaia24, la aparición de focos de diversa intensidad en los Parques Nacionales Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín, sumado a un incendio de pastizales de gran magnitud en el Río Pilcomayo, Formosa, ha obligado a las autoridades a reconfigurar las estrategias regionales de respuesta para atender escenarios remotos y dispersos simultáneamente.
Esta readecuación operativa busca optimizar el uso de aeronaves y personal especializado en los puntos de mayor riesgo. En el Parque Nacional Los Alerces, se ha planificado un combate sostenido que prioriza la seguridad de los brigadistas, adaptando las tácticas de ataque directo e indirecto de forma permanente en función de los cambios en la dirección del viento y la humedad relativa, factores que han sido extremadamente desfavorables durante las últimas jornadas.
Un operativo federal con más de 500 combatientes en línea
Actualmente, el grueso de las tareas se concentra en las zonas Norte y Centro del área protegida. El esfuerzo coordinado involucra a un contingente masivo: 247 personas bajo el mando de la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE), mientras que el Gobierno de la Provincia del Chubut coordina a otras 265 personas en su jurisdicción. Este ejército de combatientes se complementa con más de 300 brigadistas y guardaparques de todo el país que permanecen en estado de apresto como reserva estratégica para garantizar los recambios necesarios en la línea de fuego.
El despliegue tecnológico es igualmente imponente. El operativo cuenta con helicópteros equipados con sistemas Bambi Bucket y una flota de aviones hidrantes AT-802 y AT-802 Fireboss, capaces de realizar descargas precisas en terrenos escarpados. A estas naves se suman aviones observadores y aeronaves del Ejército Argentino, conformando un puente aéreo vital para el traslado de suministros y el monitoreo de la cabeza del incendio. Las autoridades han puesto en relieve el rol fundamental de los bomberos voluntarios, pobladores y prestadores turísticos, quienes aportan el conocimiento territorial y el apoyo logístico indispensable para sostener la operatividad en el campo de batalla.




