La investigación por una seguidilla de incendios en el paraje El Turbio dio un giro decisivo a partir de un detalle que parecía menor. Huellas recientes de animales se convirtieron en la clave para reconstruir cómo se habrían iniciado nueve focos de fuego y quiénes estarían detrás de ellos.
Los rastros detectados en el terreno no pasaron inadvertidos para los investigadores. Se trataba de marcas de caballos herrados y perros, que aparecían en sectores donde se habían registrado los incendios y seguían un recorrido constante por una senda de difícil acceso. Ese patrón fue uno de los primeros indicios firmes de intencionalidad.
La causa se originó tras un incendio ocurrido el 31 de enero de 2026 en un sector conocido como Veranada de Fernández. Desde el inicio, los peritos observaron que los focos estaban dispuestos de manera lineal, una configuración incompatible con causas naturales. Los análisis satelitales reforzaron esa hipótesis al descartar rayos u otros factores ambientales.
Con el avance de la pesquisa, la fiscalía reunió testimonios y sumó tecnología. El uso de drones permitió seguir el rastro de las huellas hasta llegar a viviendas específicas, lo que terminó de orientar la investigación. Los especialistas concluyeron que el fuego habría sido iniciado por personas que se desplazaban a caballo.
Con esos elementos, el fiscal jefe Carlos Díaz Mayer solicitó una serie de allanamientos, que fueron autorizados por la justicia penal local. El objetivo fue reunir pruebas vinculadas a los delitos de estrago doloso, incendio intencional y daños a bienes privados y del Estado provincial.
El operativo se realizó el 5 de febrero, entre las 7 y las 13 horas, y requirió un despliegue poco habitual. Debido a la complejidad del terreno, el personal policial fue helitransportado desde el Parque Nacional Lago Puelo hasta los puntos señalados. De acuerdo con LA17.
Participaron efectivos de la División Investigaciones Rurales, personal de manejo del fuego, guardaparques que operaron drones y funcionarios del Ministerio Público Fiscal. La intervención abarcó distintos inmuebles vinculados a los sospechosos.
En la primera vivienda allanada se secuestró un rifle calibre 22 con cargador y municiones, además de un teléfono celular que será peritado para analizar posibles comunicaciones relacionadas con los incendios. También se halló una cornamenta de huemul, especie declarada monumento provincial, lo que dio intervención a Fauna Provincial.
En un segundo domicilio, los investigadores encontraron elementos que podrían estar directamente ligados al inicio de los focos. Entre ellos, un bidón y una botella con combustible, una botella con aceite quemado y otro teléfono celular perteneciente a uno de los investigados.
Durante el procedimiento también se constató la presencia de perros y caballos herrados, cuyas características coinciden con las huellas relevadas en los sectores donde se originaron las llamas. Ese dato reforzó la línea principal de la investigación.
Con el material secuestrado, la fiscalía buscará establecer la vinculación directa de los sospechosos con los incendios, que provocaron daños significativos en la reserva forestal provincial, el Parque Nacional y propiedades privadas. La causa sigue en curso y no se descartan nuevas medidas.




