Alarma en Argentina: 25 femicidios registrados en el inicio de 2026.
La violencia de género en Argentina ha mostrado un comienzo de año devastador, con cifras que reflejan una problemática estructural lejos de ser erradicada. Según el último informe del Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven», durante el mes de enero se contabilizaron 25 crímenes motivados por el género, lo que representa una frecuencia trágica de un asesinato cada 29 horas. Esta estadística sitúa enero como uno de los períodos más violentos, dejando además a 12 niñas y niños huérfanos.
El relevamiento detalla que, de la cifra total, 18 corresponden a femicidios directos, mientras que se registraron 4 femicidios vinculados, un travesticidio y dos instigaciones al suicidio. Según EQS Notas, el informe también alerta sobre 40 intentos de femicidio que no llegaron a consumarse, evidenciando un nivel de peligrosidad constante para las mujeres en diversos puntos del país, desde centros urbanos hasta zonas periféricas.
El hogar: el lugar de mayor vulnerabilidad para las víctimas
A contramano del mito que ubica el peligro mayormente en la calle, los datos confirman que el ámbito privado sigue siendo el escenario principal de la violencia extrema. El 52% de los casos ocurrió en la vivienda de la mujer y el 64% de los agresores fueron parejas o exparejas. «Nos matan quienes dicen amarnos», expresó Raquel Vivanco, fundadora del observatorio, quien remarcó que las decisiones de las mujeres de finalizar vínculos violentos suelen ser el detonante de los ataques.
Vivanco analizó en diálogo con Perfil que «enero suele ser uno de los meses con mayor cantidad de femicidios… Son períodos en los que muchas mujeres proyectan nuevos comienzos para sus vidas y deciden poner fin a relaciones violentas». Asimismo, destacó que el 16% de las víctimas ya había realizado denuncias previas, lo que pone de manifiesto fallas críticas en los mecanismos de protección estatal y judicial.
Nuevas modalidades y el peligro en el espacio público
Si bien el hogar concentra la mayoría de los ataques, el espacio público y las nuevas tecnologías han emergido como zonas de alto riesgo. El 24% de los femicidios se cometió en la vía pública, con casos resonantes como el de Valeria Schwab, asesinada mientras corría en el paseo costero de Comodoro Rivadavia. “Su agresor la atacó aprovechándose de la falta de controles en uno de los lugares a los que muchas personas van a hacer deporte”, sostiene el documento sobre el principal sospechoso, quien se quitó la vida días después.
Por otro lado, la violencia se ha trasladado a las plataformas digitales y aplicaciones de citas. El femicidio de Delfina Aimino en Villa María, tras encontrarse con un hombre conocido por una app, y el caso de Tania Suárez en La Cumbre, evidencian un «vacío enorme en regulación y prevención de las violencias digitales». A pesar de la existencia de la Ley Olimpia, las activistas advierten que la falta de políticas públicas y el discurso oficial actual agravan la desprotección de quienes intentan establecer nuevos vínculos a través de la tecnología.
Desmantelamiento de políticas y contexto social
La fundadora del observatorio vinculó el incremento de la violencia con el contexto político y económico actual. Según sus palabras, la violencia «lejos de ser combatida, es legitimada a partir del desmantelamiento de políticas públicas y de los discursos misóginos promovidos por el propio presidente Javier Milei». La falta de autonomía económica, producto del ajuste, obliga a muchas mujeres a convivir con sus agresores, eliminando su capacidad de escape.
“En contextos de ajuste, endeudamiento y precarización de la vida, la violencia se intensifica», concluyó Vivanco. El informe del observatorio cierra con una señal de alerta máxima: sin un Estado presente que garantice la seguridad tras las denuncias y que sostenga programas de asistencia, la cifra de un femicidio cada 29 horas corre el riesgo de naturalizarse en una sociedad que exige respuestas urgentes.




