Incendios en Chubut: más de 500 brigadistas combaten las llamas.
La emergencia ígnea en Chubut y la Patagonia atraviesa horas determinantes. A pesar de las esperanzas puestas en un cambio meteorológico que trajera alivio, la ausencia de lluvias y la persistencia de condiciones extremas han hecho que los focos activos recrudezcan en diversos frentes.
Ante este escenario, el Gobierno provincial ha intensificado el despliegue operativo, coordinando un esfuerzo sin precedentes que involucra a cientos de efectivos de distintos puntos del país para intentar frenar el avance del fuego sobre el bosque nativo.
Refuerzos nacionales y condiciones climáticas críticas
El operativo de combate se ha fortalecido con la llegada de nuevos contingentes para garantizar la continuidad de las tareas y el recambio del personal exhausto. Según El Diario Web, el dispositivo cuenta actualmente con más de 500 brigadistas, bomberos y personal de logística, apoyados por una veintena de medios aéreos. Durante este domingo, se sumaron 50 especialistas provenientes de Buenos Aires y otros 60 desde Córdoba, quienes relevarán a los equipos que han venido sosteniendo el ataque directo en zonas de difícil acceso bajo ráfagas de viento de direcciones variables.
El clima sigue siendo el principal adversario. Las altas temperaturas registradas en las últimas horas, sumadas a la sequedad del combustible vegetal, complican las tareas de circunscripción. En áreas críticas como El Retamal, la generación de focos secundarios dificultó el avance de las cuadrillas el pasado sábado; no obstante, el uso estratégico de maquinaria pesada, como topadoras y cargadoras, junto con el apoyo de helicópteros con helibalde, permitió contener algunos de los frentes más agresivos antes del anochecer.
Situación en el Parque Nacional Los Alerces y Lago Rivadavia
La magnitud del desastre ambiental es alarmante: la superficie afectada en el sector de Villa Lago Rivadavia y zonas aledañas ya alcanza las 16.765 hectáreas de vegetación autóctona, incluyendo arbustal, matorral y pastizales. En el sector de Los Murmullos, brigadas de San Juan y San Luis trabajaron junto al Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF) desplegando 15 tramos de mangas para enfriar perímetros sensibles, mientras que en la Villa se realizan guardias de cenizas y enfriamiento de puntos calientes con kits forestales.
El foco más complejo se sitúa actualmente en el cañadón entre el pinar de Geréz y Piedras Bayas. Debido a la topografía cerrada y la imposibilidad de ingresar con maquinaria, los brigadistas deben operar exclusivamente con herramientas manuales. En paralelo, en la laguna Villarino, el personal construye líneas de defensa palmo a palmo para evitar que el fuego ingrese a los bosques de lenga. Allí, la colaboración de particulares y bomberos de Chile ha sido fundamental para consolidar fajas de protección sobre antiguos caminos forestales, buscando proteger lo que queda de la biodiversidad en este sector de la Patagonia.




