Esquel mantiene estrictos controles para evitar el uso indebido de agua.
La ciudad de Esquel atraviesa un periodo crítico bajo la declaración de emergencia hídrica, una medida que busca proteger las reservas frente a la persistente sequía que afecta a la región. Desde el Ejecutivo municipal han ratificado la continuidad de las inspecciones en la vía pública para asegurar que el recurso vital no sea desperdiciado en actividades no esenciales.
Gracias a un cambio en el comportamiento de la comunidad y a la rigurosidad de las fiscalizaciones, se ha logrado un equilibrio precario pero funcional que garantiza el suministro para el consumo humano en todos los barrios.
Fiscalización y resultados del consumo en la ciudad
Los operativos de vigilancia se llevan a cabo de manera aleatoria en diversos sectores y franjas horarias, contando con personal municipal dedicado exclusivamente a detectar infracciones. Según Canal 4 Esquel, la prohibición del riego de jardines y el lavado de vehículos con agua de red ha generado un impacto directo en la recuperación de las cisternas. El secretario de Gobierno, Diego Austin, aclaró que el objetivo no es meramente recaudatorio, sino de concientización, priorizando el diálogo con el vecino antes de proceder a sanciones severas.
Austin explicó que los informes técnicos han sido favorables a pesar del contexto climático: “La medida de prohibir el riego y el lavado de autos con agua potable arrojó resultados muy positivos. Al bajar el consumo, se pudo recuperar parte de la reserva, lo que evitó avanzar con cortes preventivos”. Incluso durante enero, mes de temperaturas extremas, se registró una disminución en la demanda general, lo que permitió sostener el abastecimiento sin recurrir a interrupciones programadas del servicio.
Solidaridad vecinal y el cuidado de los recursos subterráneos
El éxito de la gestión de la crisis depende, en gran medida, del compromiso ciudadano. El funcionario reconoció que el mantenimiento de estas restricciones conlleva un costo estético para los hogares, pero apeló a la responsabilidad social de los habitantes. “A muchos se nos secó el pasto y no pudimos regar, pero es un sacrificio solidario, una muestra de empatía con los vecinos, para garantizar un recurso vital como el agua potable”, manifestó Austin respecto a la renuncia a los usos recreativos del agua.
Asimismo, el municipio ha extendido su preocupación hacia quienes poseen perforaciones privadas. Se advirtió que el uso irracional del agua subterránea es igualmente peligroso, ya que las napas son un recurso finito que actualmente no cuenta con procesos naturales de recarga debido a la ausencia de precipitaciones. Los controles y las medidas de emergencia hídrica tienen vigencia confirmada hasta el mes de marzo, dado que la captación en las fuentes naturales no ha mostrado mejorías que permitan flexibilizar las normativas actuales.




