Inversiones: el Gobierno extiende el RIGI hasta 2027 y suma hidrocarburos.
En un movimiento estratégico para consolidar el flujo de capitales externos y nacionales, el Gobierno Nacional confirmó la prórroga del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La decisión, amparada en las facultades otorgadas por la Ley Bases, busca otorgar un margen temporal más amplio a aquellos proyectos de envergadura que, por su complejidad técnica y financiera, requieren tiempos de estructuración más extensos. Esta medida se complementa con una apertura hacia nuevos desarrollos en el sector energético, marcando una hoja de ruta clara para el crecimiento económico de los próximos años.
Prórroga estratégica y nuevos horizontes para el sector energético
La disposición oficial establece, de acuerdo con el artículo 168 de la Ley Bases, extender por única vez el plazo de adhesión por el término de un año, trasladando el límite hasta el 8 de julio de 2027. Según Energia Online, esta ampliación es fundamental para acompañar la toma de decisiones en inversiones de capital intensivo que no lograban encuadrar en el cronograma original.
Una de las novedades más destacadas de la normativa es la inclusión de proyectos de explotación y producción de hidrocarburos líquidos y gaseosos «costa adentro». Para estos nuevos desarrollos de petróleo y gas, el Poder Ejecutivo ha fijado un monto mínimo de inversión de USD 600 millones. Con este piso, el objetivo es dinamizar la extracción de recursos y potenciar el perfil exportador de la Argentina, aprovechando el potencial de las cuencas terrestres que aún restan explorar o desarrollar a gran escala.
Simplificación normativa y foco en la transparencia
El reciente decreto no solo extiende plazos, sino que también busca «limpiar» la burocracia del régimen para evitar interpretaciones ambiguas. La norma actualiza definiciones clave para asegurar que los beneficios fiscales y aduaneros se apliquen exclusivamente a inversiones nuevas y significativas, impidiendo que operaciones preexistentes intenten capturar los incentivos.
En este sentido, se ha redefinido el concepto de «nuevo producto», especialmente pensando en el sector tecnológico. Esta industria se caracteriza por ciclos de vida breves, donde la innovación no siempre se traduce en un mayor volumen físico de producción, sino en un salto cualitativo. Asimismo, se establecieron reglas estrictas de trazabilidad para empresas que ya operan en el país y desean adherir ampliaciones relevantes, garantizando que los incentivos se apliquen únicamente a la nueva inversión mediante una clara separación de estructuras empresariales.
Resultados concretos y operatividad administrativa
El balance del RIGI hasta el momento es sumamente positivo para la administración central. Desde su reglamentación operativa, ya se han aprobado 10 proyectos que representan un desembolso total de USD 25.479 millones. Estas cifras, según indicaron fuentes oficiales, confirman que la estabilidad y la previsibilidad jurídica son los motores principales para que la inversión privada apueste por el país.
Finalmente, el decreto mejora sustancialmente la operatividad para proveedores e importaciones. Se ha clarificado el listado de bienes que pueden ingresarse al país, su uso específico y la documentación requerida, reduciendo la discrecionalidad administrativa. Al ordenar los procedimientos de evaluación, el Gobierno espera que el RIGI sea la herramienta definitiva para la transformación de la matriz productiva argentina de cara a 2027.




