En una maratónica sesión de quince horas, el oficialismo reunió 42 votos con apoyo del radicalismo, el PRO y bloques provinciales. La iniciativa se vota ahora antes del 27 de febrero en la Cámara baja.
Pasada la 1.20 de la madrugada, el Senado aprobó en general el proyecto de modernización laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei. La votación finalizó 42 contra 30 y representó la primera gran victoria legislativa del año para La Libertad Avanza, que ahora deberá repetir la hazaña en Diputados con los tiempos contados.
Según Noticias Argentinas (NA) desde el Congreso, la Cámara alta dio media sanción a una de las leyes más relevantes que el oficialismo busca sancionar luego de la Ley Bases de 2024. El proyecto habilita convenios por empresa, establece topes a las indemnizaciones, crea el banco de horas y fija límites al derecho de huelga en servicios esenciales.
El mapa de los votos: gobernadores y bloques que inclinaron la balanza
La Libertad Avanza cosechó el respaldo de 20 senadores propios, 10 de la UCR, 3 del PRO, y el resto distribuido entre el Frente de la Concordia Social, Provincias Unidas, Frente Cívico, Independencia, Despierta Chubut, La Neuquinidad y Primero los Salteños. Detrás de esos bloques asomaron los gobernadores de Salta, Tucumán, Chubut, Neuquén, Corrientes, Córdoba y Misiones, quienes acompañaron la iniciativa en un gesto de gobernabilidad que el oficialismo celebró como un triunfo político.
Del otro lado, los 30 votos negros fueron aportados por el interbloque peronista —Justicialista, Convicción Federal y Frente Cívico de Santiago del Estero— más dos legisladores de Santa Cruz.
En el tramo final de la sesión, siguieron la votación desde el recinto la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; y los presidentes de ambas Cámaras, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
Los puntos calientes que encendieron la discusión
El proyecto no solo reforma el sistema de indemnizaciones: también crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que financiará despidos con aportes del 1% de las grandes empresas y el 2,5% de las pymes a la Anses. La senadora cordobesa Alejandra Vigo (Provincias Unidas), pese a votar a favor en general, cuestionó duramente este punto.
Durante la discusión en particular, el oficialismo resistió todas las modificaciones opositoras. Uno de los momentos más tensos se vivió cuando el PRO, a través del senador Martín Goerling Lara, impulsó que los aportes obligatorios a gremios y cámaras empresariales fueran voluntarios. La propuesta consiguió 40 votos —dos menos que en la votación general—, pero alcanzó para imponerse. El texto final estableció un tope del 2% para los aportes sindicales y del 0,5% para los de las cámaras.
Otro de los añadidos de último momento fue el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, incluido como anexo al no poder tratarse como proyecto independiente dentro del temario de sesiones extraordinarias.
“Modernización” vs. “inconstitucional”: el cruce que marcó la madrugada
El cierre del debate expuso las dos almas del Congreso. Patricia Bullrich, jefa de la bancada libertaria, defendió la iniciativa como un antídoto contra una “legislación obsoleta” que mantiene al país “anclado en el pasado”. Para la funcionaria, el crecimiento no vendrá del Estado sino del sector privado.
En la vereda de enfrente, José Mayans (Unión por la Patria) denunció que la ley “viola el artículo 14 bis de la Constitución y el Pacto de San José de Costa Rica”. El formoseño advirtió que “se tocan 41 leyes en un día” y pronosticó que la reforma “va a fracasar”.
El senador libertario Juan Cruz Godoy defendió el espíritu de la norma: “Buscamos sacar el miedo que tienen los empleadores a contratar por los riesgos de litigios laborales”. Su par opositor Mariano Recalde contraatacó: “Esto no es modernización, es volver a 1929. Aborrecen la justicia social y la paz también”.
Desde el radicalismo, Carolina Losada respaldó el proyecto con un argumento previsional: “Más gente en blanco significa más masa de dinero para mejorar las jubilaciones”.
Lo que viene: una semana decisiva en Diputados
Con la media sanción consumada, el proyecto girará a la Cámara de Diputados. El oficialismo aspira a votarlo antes del 27 de febrero, una meta ambiciosa si se considera el escaso margen de sesiones extraordinarias. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, ya inició conversaciones con los bloques dialoguistas para garantizar los números.
La reforma laboral se convierte así en el segundo gran desafío legislativo del gobierno de Milei, luego de la sanción del Presupuesto 2026 en diciembre. En juego, no solo hay cambios estructurales en el mundo del trabajo: también se mide la capacidad del oficialismo para sostener mayorías inestables en un año electoral.




