El ciclo de Marcelo Gallardo terminó, y en River ya empezó la cuenta regresiva para lo que viene. Mientras la dirigencia acelera para cerrar la llegada de Eduardo «Chacho» Coudet, que tendría un acuerdo de palabra para convertirse en el nuevo entrenador, en Núñez saben que el tiempo apremia.
No solo por la urgencia de enderezar el rumbo deportivo, sino porque el club tiene dos cupos extraordinarios para incorporar refuerzos y el reloj corre. Según TyC.
Uno de esos cupos vence en cuestión de días y el otro se extiende hasta el 10 de marzo. La decisión de utilizarlos o no será una de las primeras y más importantes que deberá tomar el reemplazante del Muñeco, que heredará un plantel armado por otro y tendrá la chance de pedir caras nuevas si así lo considera. En el medio, una lesión grave y una venta al exterior abrieron ventanas inesperadas en un mercado que ya estaba cerrado.
Dos cupos, dos plazos: la oportunidad que tiene River para reforzarse
Cuando el mercado de pases en Argentina ya bajó sus persianas, River encontró dos grietas por las que puede volver a comprar. No es magia, es reglamento. El club de Núñez cuenta con dos cupos extraordinarios para incorporar futbolistas, aunque con plazos y condiciones diferentes.
El primero, y más urgente, surge por la grave lesión de Juan Portillo. El defensor sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y estará fuera de las canchas por los próximos siete u ocho meses, tras la operación de rigor. El reglamento de la AFA habilita a los clubes a reemplazar a un jugador que sufra una lesión de larga duración, y River tiene 10 días para inscribir al nuevo futbolista una vez que el ente rector dé el visto bueno. El tiempo, en este caso, corre como un sprinter.
El segundo cupo es menos urgente pero igual de importante. Se generó por la reciente salida de Matías Galarza Fonda, quien fue cedido al Atlanta United de la MLS. Al tratarse de un jugador que partió al exterior, la ventana para sumar un refuerzo se extiende hasta el 10 de marzo. Un plazo más holgado, pero que igual exige definiciones rápidas.
La palabra final: el nuevo DT decidirá si usa las plazas
En River saben que traer por traer no sirve. Esa fue una de las banderas de Gallardo en sus últimos meses, cuando los cuestionamientos por la falta de un centrodelantaro arreciaban desde afuera. Pero el Muñeco ya no está y el que viene tendrá su propio criterio.
Eduardo Coudet, el gran candidato a tomar el mando, tiene un acuerdo de palabra con la dirigencia, aunque todavía resta resolver su salida del Deportivo Alavés. Una vez que eso se destrabe, el Chacho se sentará a analizar el plantel que hereda y decidirá si hace uso de los cupos disponibles.
La lógica indica que un entrenador que llega a mitad de camino querrá poner su sello, y qué mejor manera que con uno o dos refuerzos elegidos por él. Sin embargo, también pesa la urgencia: el cupo de Portillo vence en días y quizás Coudet ni siquiera haya tenido tiempo de aterrizar y evaluar el mercado.
Un plantel heredado: lo que deja Gallardo y lo que puede pedir Coudet
El nuevo entrenador de River se encontrará con un plantel que no eligió. Jugadores que respondían a la lógica del Muñeco, esquemas tácticos pensados por otro y una estructura que deberá adaptar a su idea. En ese contexto, tener la posibilidad de sumar una o dos piezas puede ser clave para aceitar la transición.
La lesión de Portillo abre un hueco en la defensa que quizás el Chacho quiera cubrir con un nombre de su agrado. La salida de Galarza Fonda, por su parte, libera un lugar en el mediocampo o el ataque, dependiendo de cómo se mire. Dos cupos que, bien utilizados, pueden darle al nuevo técnico herramientas para enderezar el rumbo de un equipo que terminó el ciclo Gallardo a la deriva.
Según la información publicada por Cholila Online, la dirigencia de River ya está trabajando en paralelo: por un lado, resolviendo la llegada de Coudet; por el otro, teniendo el mercado vigilado por si el entrenador da luz verde para moverse.
La incertidumbre como única certeza
Mientras tanto, en Núñez reina un clima de incertidumbre lógica. La salida del entrenador más ganador de la historia siempre genera un reseteo, y esta vez no es la excepción. Los dirigentes se mueven contrarreloj para cerrar al nuevo DT, los jugadores esperan noticias y los hinchas miran de reojo el calendario.
El cupo de Portillo, con su plazo exiguo, mete presión. El de Galarza Fonda, con su fecha más lejana, da un poco de aire. Pero en ambos casos, la decisión final será del entrenador que se siente en el banco. La primera gran decisión del sucesor de Gallardo no será táctica ni estratégica, sino de mercado: ¿refuerzos sí o refuerzos no?
River tiene dos balas en la recámara y el tiempo corre. La lesión de Portillo y la partida de Galarza Fonda abrieron ventanas inesperadas en un mercado que ya estaba cerrado. Ahora, la palabra final la tendrá el nuevo entrenador, que en los próximos días deberá decidir si pide refuerzos o si confía en el plantel que hereda. Mientras la dirigencia trabaja para traer a Coudet, en Núñez saben que cada minuto cuenta. El reloj no perdona y el 10 de marzo está cada vez más cerca.




