Crisis en Chubut: Incendios arrasan 45 mil hectáreas y afectan a vecinos.
La tragedia ambiental en la Patagonia argentina no encuentra un límite. Lo que comenzó como focos aislados se ha transformado en una catástrofe de proporciones bélicas que ya ha consumido más de 45 mil hectáreas de bosque nativo y pastizales.
En el epicentro de la emergencia, unas 500 personas, entre brigadistas y personal logístico, despliegan un esfuerzo sobrehumano para frenar el avance de las llamas. Sin embargo, el impacto emocional y material en quienes eligieron esta provincia como su proyecto de vida es devastador, describiendo un escenario desolador donde la naturaleza lucha por sobrevivir entre el humo y el fuego.
El desgarrador testimonio de una vecina en la zona de conflicto
Para muchos, el bosque representa un refugio, pero hoy se ha convertido en una zona de vigilia constante. Carolina, una docente que reside en Buenos Aires pero que adquirió un terreno en Chubut con el sueño de mudarse definitivamente, regresó a la provincia para colaborar y acompañar a la comunidad.
Según TN, la mujer describió la situación con crudeza: “Parece un sueño, parece una guerra. Nunca estuve en una guerra pero es escuchar los aviones que pasan todo el tiempo, los helicópteros. No hay paz, la gente está alerta todo el día”. Su relato pone de manifiesto el agotamiento físico y mental de los habitantes, quienes conviven con un cielo teñido de naranja y la incertidumbre de no saber qué quedará en pie cuando el humo se disipe.
La salud de los pobladores también está en jaque. La exposición prolongada a las partículas de combustión ha generado cuadros de irritación ocular extrema y problemas respiratorios. Carolina detalló que “el humo es realmente intenso” y que incluso ella, habiendo regresado hace pocos días, ya padece tos incesante. “Anoche salimos un ratito a tomar aire puro porque el humo se había disipado y pensaba qué pena que no podemos estar acá disfrutando de lo que tanto amamos. Queremos ver esto siempre lindo”, expresó con dolor la docente.
Fauna desorientada y el operativo de rescate animal
El incendio no solo desplaza personas, sino que ha provocado un movimiento migratorio de especies silvestres que buscan desesperadamente refugio. Se han reportado avistamientos inusuales de ciervos al costado de las rutas y aves rapaces como cóndores y águilas en zonas bajas. “Algunas aves que antes para verlos tenías que pagar una excursión, ahora están en la puerta de tu casa porque no pueden respirar”, relató Carolina. Este fenómeno de desorientación animal es uno de los rostros más tristes de la emergencia ígnea, evidenciando la destrucción total de sus hábitats naturales.
Ante esta situación, activistas y veterinarios han montado operativos de emergencia en localidades como El Hoyo y Puerto Patriada. Fernando Pieroni, referente en el rescate de fauna, explicó que trabajan con quirófanos móviles para asistir a animales quemados y heridos. A pesar de haber recaudado 90 toneladas de alimento, el activista advirtió que “no hay cantidad que alcance para los animales que hay en este lugar” debido a la magnitud de la destrucción. Aquellos ejemplares que no logran reencontrarse con sus dueños o cuyo hábitat ha desaparecido por completo son trasladados para recibir cuidados especializados y, eventualmente, ser puestos en adopción.
Estado de emergencia y nuevos focos activos
La gravedad de la situación llevó al Gobierno nacional a declarar la Emergencia ígnea mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. La medida busca agilizar el envío de fondos y recursos operativos. Sin embargo, el clima no ha dado tregua; las tormentas eléctricas registradas este último fin de semana provocaron nuevos focos en áreas de difícil acceso de los Parques Nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Lago Puelo, complicando aún más la labor de los brigadistas que ya llevan semanas combatiendo el fuego en Los Alerces y zonas aledañas.




