A pesar del fallo de la Corte Suprema que le torció el brazo, el presidente republicano activó un gravamen general por 150 días. Los demócratas ya anunciaron que lo bloquearán, pero mientras tanto, el comercio mundial entra en estado de shock. Canadá y México, los únicos salvados por ahora.
El mundo amaneció con una nueva bomba comercial. Estados Unidos comenzó a aplicar este martes un arancel global del 15% a todas sus importaciones, una medida impulsada por el presidente Donald Trump que sacude los cimientos del comercio internacional. La decisión llega apenas días después de que la Corte Suprema le asestara un duro golpe a su agresiva política arancelaria, pero el republicano encontró la vuelta para no bajar la guardia.
Según Deutsche Welle (DW) , los derechos aduaneros tienen como objetivo combatir «los grandes y graves déficits de la balanza de pagos», según justificó la Casa Blanca.
150 días de proteccionismo extremo
Trump anunció el pasado viernes, tras el revés judicial, que reemplazaría los aranceles sectoriales por un gravamen generalizado del 10%. Pero durante el fin de semana, en un gesto de máxima provocación, decidió aumentarlo al 15% . La medida tiene una duración limitada de 150 días, a no ser que el Congreso la extienda.
La administración republicana utilizó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer el gravamen, una herramienta legal que le permite aplicar aranceles temporales para corregir desequilibrios en la balanza de pagos. Pero la verdadera batalla recién comienza.
Los demócratas contraatacan: «No pasarán»
A pesar de ser minoría en ambas cámaras, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, salió con los tapones de punta. «Los aranceles globales del 15% de Donald Trump seguirán encareciendo los precios y haciendo la vida insostenible para millones de estadounidenses», disparó.
Y fue más allá: anunció que su partido «bloqueará cualquier intento de extender estos aranceles perjudiciales cuando expiren este verano». La pulseada en el Congreso será feroz, con un Partido Republicano dividido y una oposición que usará todas sus herramientas para frenar la medida.
Las excepciones que confirman la regla
El arancel general no cubre la inmensa parte de los productos procedentes de Canadá y México, en virtud del acuerdo de libre comercio entre los tres países (T-MEC). Sin embargo, las importaciones de ciertos productos como automóviles y acero sí pueden ser gravados a voluntad del gobierno, según concedió en el fallo la Corte Suprema en una votación de 6 a 3 .
En su decisión, el alto tribunal declaró ilegal una gran parte de los aranceles previos y desautorizó al presidente la potestad de aplicarlos y modificarlos como quisiera invocando razones de emergencia nacional. Desde abril del año pasado, esa «emergencia nacional» fue la principal arma diplomática y económica de Trump, tras décadas de aranceles significativamente más bajos que en muchos otros países occidentales .
Lo que viene: 150 días de incertidumbre
Mientras los mercados globales procesan el impacto, los 150 días de vigencia del arancel prometen ser un campo de batalla político y comercial. La medida afecta a todas las importaciones, lo que encarecerá productos de todo el mundo y podría desatar represalias de los socios comerciales de Estados Unidos.
Por ahora, Trump logró imponer su sello proteccionista a pesar de la Justicia. Pero el reloj corre y el Congreso tendrá la última palabra. La guerra comercial, lejos de terminar, acaba de empezar un nuevo y peligroso capítulo.




