En un contexto de extrema fragilidad eléctrica, el Ministerio de Transporte de Rusia confirmó este lunes el arribo de un cargamento humanitario de petróleo a Cuba.
El petrolero Anatoly Kolodkin entregó unas 100.000 toneladas de crudo (aproximadamente 730.000 barriles), tras lograr sortear las restricciones del bloqueo estadounidense que pesan sobre la isla.
Según informó la agencia de noticias TASS y replicó la agencia Xinhua, la embarcación se encuentra en el puerto de Matanzas lista para iniciar la descarga. Este envío representa un respiro crítico para el sistema energético cubano, severamente afectado por la falta de combustible y la desinversión en infraestructura.
El impacto del bloqueo y la escasez
El embargo ha interrumpido el flujo regular de energía hacia La Habana. Expertos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas señalan que el suministro ruso, una vez procesado, podría generar unos 250.000 barriles de diésel, volumen suficiente para cubrir la demanda interna de aproximadamente 12,5 días.
La situación de la isla se agravó tras la interrupción del suministro desde Venezuela, históricamente su principal proveedor, y las presiones comerciales de la gestión estadounidense sobre otros exportadores como México.
Apagones y emergencia eléctrica
La falta de combustible ha derivado en cortes de luz cada vez más prolongados. En el último mes, Cuba sufrió dos apagones totales que dejaron a oscuras a la capital y a las principales ciudades, exponiendo el deterioro de una red eléctrica que clama por mantenimiento e inversión urgente. El arribo de este cargamento ruso busca, al menos temporalmente, estabilizar la generación y frenar la ola de apagones que afecta a la población.




